Los 'family offices' están dando un paso más en su profesionalización y consolidan su apuesta por el inmobiliario como “pilar patrimonial”, con un “peso creciente” de los activos alternativos. Todo ello se produce en un escenario de elevada complejidad geopolítica y de necesidad de articular estructuras de inversión más avanzadas, según se desprende del Family Office & Private Wealth Real Estate Forum 2026, celebrado en Madrid.
El foro congregó a 330 asistentes y 240 compañías y puso de manifiesto un “cambio de paradigma” en la gestión de grandes fortunas, con un énfasis superior en la ejecución, en la disciplina a la hora de invertir y en la “búsqueda de socios especializados” que “acompañen” todo el ciclo del activo, desde la compra hasta la desinversión.
Los especialistas coincidieron en que el ladrillo continúa siendo un “pilar estratégico” para el capital privado, aunque recalcaron que la generación de “retornos sostenibles” exige “estructuras de gobernanza sólidas”, profesionalizar los procesos de decisión y apoyarse en “estructuras estables” que permitan navegar un entorno más exigente.
En el ámbito internacional, el diagnóstico geopolítico describió un orden “crecientemente bipolar”, con Estados Unidos y China como ejes dominantes. Este escenario obliga a incorporar el riesgo geopolítico como “variable estructural” en la asignación de capital y a evitar “decisiones reactivas” de corto plazo.
Respecto al mercado, las mesas de debate definieron el momento actual como un ciclo “interesante y exigente”, marcado por una “demanda residencial sólida”, una oferta “estructuralmente” limitada y una “mayor complejidad regulatoria”. Este contexto está llevando a los 'family offices' a reforzar sus equipos internos y a ganar control sobre toda la cadena de valor.
En este marco, varios ponentes subrayaron la importancia de “apostar” por activos terciarios como “logística, retail y hoteles” por su “menor exposición al riesgo regulatorio y a la inflación”, así como el atractivo de activos 'prime' en ciudades secundarias mediante estrategias de reposicionamiento y mejora energética.
Al mismo tiempo, los activos alternativos como residencias de estudiantes y mayores, 'senior living', 'hospitality', centros de datos o proyectos ligados a 'life sciences' continúan aumentando su presencia en las carteras, hasta concentrar “cerca del 25% de la inversión inmobiliaria en España” en 2025, impulsados por tendencias de fondo como la demografía y la digitalización.
El encuentro también evidenció un giro hacia “estructuras híbridas”, que combinan inversión directa con vehículos, 'club deals' y plataformas reguladas, con el fin de “diversificar” riesgos y “optimizar” la gestión, al tiempo que se refuerza la alineación entre los distintos participantes.
En paralelo, el “volumen de inversión inmobiliaria” en España rondó los 18.000 millones de euros en 2025, con “fuerte dinamismo” en los segmentos hotelero y retail, mientras que el apetito inversor se mantiene elevado en plazas como Italia, República Dominicana o el sur de Florida.
En el ámbito de la gobernanza, los asistentes remarcaron que disponer de una estructura robusta es esencial no solo para ordenar la gestión del patrimonio, sino también para preservar la cohesión familiar en los procesos de relevo generacional, mediante políticas de “inversión a largo plazo” y la incorporación de “profesionales independientes”.
Por otra parte, el envejecimiento de la población y la fuerte concentración del ahorro en vivienda están dando pie a nuevas fórmulas de “liquidez patrimonial”, como la “nuda propiedad con usofructo vitalicio” o las “rentas vitalicias inmobiliarias”, que permiten complementar ingresos y, al mismo tiempo, abren nichos de inversión con “impacto social”.
En esta línea, la “inversión de impacto” se afianza como una alternativa en expansión, siempre que cumpla requisitos como la generación de un “impacto positivo social o ambiental”, la adicionalidad y la compatibilidad con la rentabilidad financiera, configurándose como una opción “defensiva” y “resiliente”.
Por último, los expertos insistieron en la necesidad de abordar la fiscalidad inmobiliaria desde una “visión integral”, priorizando la “seguridad jurídica” y la “planificación a largo plazo”, e incorporando desde el diseño inicial tanto la estructura de inversión como la estrategia de salida.
En conjunto, el foro evidenció un “cambio de etapa” en el sector, con 'family offices' “más profesionalizados”, una diversificación geográfica y de tipologías más amplia y un “creciente protagonismo” de la coinversión y de los gestores especializados, en un entorno cada vez “más colaborativo”.