El grupo holandés de tecnología sanitaria Philips obtuvo en los nueve primeros meses del año un beneficio neto atribuido de 562 millones de euros, lo que supone un aumento del 12,6% respecto al mismo periodo del ejercicio previo, a pesar de que entre julio y septiembre su ganancia se redujo drásticamente hasta 27 millones de euros, frente a los 184 millones registrados un año antes.
En ese mismo intervalo hasta septiembre, la multinacional ingresó 12.658 millones de euros, una cifra ligeramente inferior a la contabilizada en 2025, mientras que el resultado operativo ascendió a 1.015 millones de euros, un 14,8% más en comparación interanual.
En el tercer trimestre, la facturación de Philips avanzó un 2%, hasta 4.393 millones de euros. No obstante, un gasto extraordinario de 293 millones de euros recogido en la partida de otros gastos lastró de forma notable las cuentas del periodo, provocando el desplome del beneficio trimestral.
Por áreas de negocio, la división de diagnóstico y tratamiento aportó 2.085 millones de euros, prácticamente en línea con el año anterior; la unidad de cuidados conectados sumó 1.176 millones de euros, un 0,02% menos; y el negocio de cuidado personal alcanzó una facturación de 953 millones de euros, lo que representa un incremento del 8%.
“Nuestros resultados en lo que va de año, junto con una sólida cartera de pedidos, nos brindan la confianza necesaria para cumplir con nuestras previsiones anuales y alcanzar nuestros objetivos a medio plazo”, ha destacado el consejero delegado de Royal Philips, Roy Jakobs.
“Mientras avanzamos en estrecha colaboración con nuestros clientes, nuestros equipos en todo el mundo trabajan con dedicación para situar la calidad en el centro de nuestras operaciones, con el fin de ofrecer una mejor atención a un mayor número de personas”, ha añadido.
En la Bolsa de Ámsterdam, las acciones de Philips subían hasta los 26,16 euros, por encima de los 24,52 euros del cierre anterior, lo que implica una revalorización del 6,7% en la sesión.