Las pymes españolas no logran todavía recuperar el nivel de ventas previo a la pandemia, mientras los costes laborales se han disparado un 26% en la última década, en un contexto de varias crisis económicas encadenadas que siguen tensionando la competitividad, la rentabilidad y la supervivencia del tejido empresarial.
El Indicador CEPYME (Confederación Española de la Pequeña y la Mediana Empresa, presidida por Ángela de Miguel), y cuyos datos del último Barómetro ha podido consultar en exclusiva Demócrata, analiza la evolución de ventas, costes, financiación y solvencia de las pymes españolas, alertando del estancamiento de la pyme y del fuerte impacto de los costes en su viabilidad.
El informe dibuja un escenario de recuperación incompleta, en el que la mejora de algunos indicadores no compensa el deterioro estructural acumulado en los últimos años. En el segundo semestre de 2025, el indicador repunta ligeramente hasta los 6,1 puntos, aunque sigue lejos de los niveles previos a 2018, cuando superaba los 7 puntos.
El principal factor de deterioro sigue siendo el incremento de los costes, especialmente los laborales. Desde 2015, los costes laborales en las pymes han aumentado un 26,3%, frente a un crecimiento de la productividad del 6,2%, lo que ha provocado un fuerte repunte de los costes laborales unitarios. Aunque la productividad por asalariado crece un 3,1% interanual, este avance resulta insuficiente para compensar la presión de los costes, que erosionan márgenes y mantienen la rentabilidad por debajo de los niveles previos a la pandemia.
Del talón de aquilés de los costes y Oriente Medio
En paralelo, el informe -presentado por Francisco Vidal, director de Economía y Políticas Sectoriales- refleja un aumento sostenido de los costes operativos, que acumulan un alza del 25% desde 2019, así como un crecimiento medio del coste laboral del 4,3% anual desde 2021.
Este incremento de los costes, considerado por esta patronal como el "verdadero talon de Aquilés", se ve intensificado por el aumento del salario mínimo, que ha subido un 86% entre 2016 y 2026, con un impacto especialmente acusado en micro y pequeñas empresas, donde los salarios medios son más bajos por su menor productividad. El resultado es una brecha creciente entre tamaños empresariales, con mayor presión sobre el tejido más pequeño.
En cuanto a la actividad, las ventas continúan creciendo, pero sin recuperar los niveles prepandemia. En términos nominales, aumentan un 6,3% interanual, aunque en términos reales el avance se reduce al 4,9%. Frente a 2019, las pequeñas empresas han incrementado sus ventas un 12,4% y las medianas un 20,9%, lo que evidencia que la recuperación sigue siendo incompleta. En empleo, las pymes crecen un 1,8%, pero con clara desaceleración y debilidad en las microempresas, que encadenan 12 trimestres con incrementos inferiores al 0,9%.

El informe de CEPYME no solo identifica los costes como principal factor de deterioro, sino que sitúa también el entorno regulatorio y el incremento de cargas normativas como un elemento adicional de presión sobre la actividad empresarial, especialmente en el caso de las pymes. La organización advierte de que la acumulación de obligaciones, cambios regulatorios y mayores exigencias administrativas contribuye a elevar los costes indirectos de gestión, reduce la capacidad operativa de las empresas de menor tamaño y refuerza las diferencias competitivas con las compañías medianas y grandes, mejor preparadas para absorber este tipo de carga normativa.
Además, el informe de CEPYME advierte, de un incremento de los riesgos a corto plazo derivado no solo del endurecimiento de las condiciones financieras y del aumento de costes, sino también de la incertidumbre geopolítica asociada a conflictos internacionales, entre ellos el conflicto en Oriente Medio. Este factor introduce una capa adicional de volatilidad sobre los costes energéticos, las cadenas de suministro y la planificación empresarial, lo que afecta de forma especialmente intensa a las pymes, con menor capacidad de absorción frente a shocks externos.
Menos empleo en las pymes
El dinamismo del empleo también es desigual: de los 493.500 puestos creados en el último año, el 67% corresponde a grandes empresas, mientras que las pymes aportan el 33%. Las microempresas apenas generan el 2,8% del total. En paralelo, el tejido empresarial muestra signos de fragilidad, con un crecimiento mínimo del número de pymes y un descenso acumulado de microempresas respecto a niveles prepandemia. A ello se suma un aumento del 15% en los concursos de acreedores, hasta 3.212 procedimientos en el último trimestre de 2025, uno de los registros más altos de la serie histórica.
CEPYME concluye que la pyme española se mueve en un escenario de claroscuros: cierta mejora de actividad, pero con desequilibrios estructurales persistentes. El endurecimiento de los costes, la presión salarial, las tensiones financieras y la incertidumbre geopolítica configuran un entorno de riesgos al alza, especialmente para las empresas de menor tamaño. La organización insiste en la necesidad de un marco regulatorio y económico que refuerce la competitividad y permita recuperar capacidad de crecimiento.