La Administración Trump estudia poner en marcha una nueva tanda de aranceles sobre los semiconductores, pese a las advertencias de grandes tecnológicas de que este movimiento podría poner en riesgo las ambiciones de Estados Unidos de liderar la inteligencia artificial, según han señalado a “Politico” ocho personas conocedoras de las conversaciones.
El plan arancelario que se debate en Washington ampliaría de forma notable el catálogo de productos tecnológicos gravados, alcanzando no solo a los chips, sino también, previsiblemente, a numerosos dispositivos que los incorporan, como ordenadores portátiles, consolas de videojuegos o los servidores que alimentan los centros de datos, explicaron estas fuentes.
De acuerdo con cuatro de los informantes, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, se inclina por un esquema que condicione la exención de aranceles a las compañías extranjeras a que destinen inversión a la fabricación de chips en territorio estadounidense, con el objetivo de reforzar la producción local.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo de Estados Unidos baraja introducir los nuevos gravámenes de forma progresiva, añadieron las fuentes, que subrayan que el diseño definitivo del plan aún podría modificarse de manera sustancial en las próximas semanas o meses.
La mera posibilidad de más aranceles sobre los chips inquieta al sector tecnológico del país, que ya opera con una oferta limitada de semiconductores de gama alta en un contexto de fuerte aumento de la demanda, impulsada por la expansión de los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial.
Así, aunque los representantes de la industria aseguran no rechazar el propósito de Trump de aumentar la producción doméstica de estos componentes, recuerdan que las plantas de semiconductores avanzados requieren inversiones de miles de millones de dólares y años de construcción. Hasta que esa capacidad esté disponible, las compañías estadounidenses continuarán dependiendo en gran medida de chips importados de un reducido grupo de proveedores asiáticos, entre ellos Malasia, Corea del Sur y Taiwán.
“El regreso a Estados Unidos de la fabricación de semiconductores es una prioridad para el presidente Trump, cuyas políticas ya han asegurado cientos de miles de millones de dólares en inversiones en este sector clave”, declaró al medio estadounidense el portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai.