Von der Leyen alerta de que el impacto de la guerra en Irán puede durar años y supone 500 millones al día

Von der Leyen alerta del elevado coste de la guerra en Irán para la UE y reclama electrificar Europa para reducir la dependencia de combustibles fósiles.

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia) LAURIE DIEFFEMBACQ

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia) LAURIE DIEFFEMBACQ

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha avisado este miércoles de que las repercusiones de la guerra en Oriente Próximo podrían “prolongarse meses o incluso años”, y ha cifrado en 27.000 millones de euros el coste que ha asumido la Unión Europea en solo 60 días de conflicto, lo que equivale a unos 500 millones diarios.

“Tenemos una realidad difícil que todos debemos afrontar: las consecuencias de este conflicto pueden prolongarse durante meses o incluso años”, ha señalado en el pleno del Parlamento Europeo celebrado en Estrasburgo, donde ha expuesto la respuesta de la UE ante la crisis derivada de la guerra en Irán.

Ha destacado además que “en solo 60 días de conflicto” la factura de la UE por las importaciones de combustibles fósiles “ha aumentado en más de 27.000 millones de euros”, de modo que el bloque comunitario está perdiendo “casi 500 millones de euros al día”.

Von der Leyen ha remarcado que ese sobrecoste se ha generado “sin una sola molécula adicional de energía”, lo que, a su entender, evidencia que Europa “simplemente no puede depender en exceso de la energía importada”. “El camino es evidente: debemos reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles e impulsar nuestra propia producción de energía limpia y asequible”, ha recalcado.

En su intervención ha explicado que los Estados miembro con una mayor presencia de fuentes bajas en carbono en su ‘mix’ energético “están menos afectados por la crisis”, y ha citado el caso de Suecia, ya que “casi toda su electricidad viene de energías renovables y nuclear” y porque es un país en el que la factura eléctrica solo sube un céntimo por cada euro de incremento en el precio del gas.

Al mismo tiempo, ha insistido en la importancia de lograr “un fin duradero” al conflicto en Oriente Próximo y de restablecer “la libertad plena y permanente” de navegación en el estrecho de Ormuz, “sin peajes”, garantizando que cualquier acuerdo de paz incluya el programa nuclear y de misiles balísticos de Irán.

Von der Leyen reclama acelerar la electrificación de Europa

Tras repasar algunas de las iniciativas planteadas por la Comisión a los Estados miembro en el Consejo Europeo informal celebrado la semana pasada en Chipre para mitigar los efectos de la guerra, Von der Leyen ha reiterado que “un continente como el nuestro, con recursos fósiles limitados, debería liderar la electrificación”.

La presidenta del Ejecutivo comunitario ha recordado que en el actual presupuesto de la Unión todavía quedan 95.000 millones de euros disponibles que pueden destinarse a impulsar “el cambio hacia la electricidad”, no solo en el transporte, “sino también en la industria y la calefacción”.

“No es solo una cuestión de asequibilidad y competitividad, sino también de seguridad económica. En otras palabras, si hablamos de independencia europea, este es el momento de electrificar Europa”, ha defendido, antes de aludir a los próximos marcos presupuestarios, actualmente en negociación.

La dirigente conservadora alemana ha explicado que la ecuación presupuestaria a partir de 2028 será especialmente compleja, dado que la UE tendrá que empezar a devolver los fondos ‘Next Generation’ al mismo tiempo que incrementa su gasto en nuevas prioridades como la competitividad, la defensa y la seguridad, sin reducir políticas tradicionales como la PAC o los fondos de cohesión.

Por este motivo, ha abogado por un paquete amplio de nuevos recursos propios planteado por la Comisión, que define como “diversificado, vinculado a las políticas de la Unión y capaz de generar ingresos estables”, y que considera “la única forma creíble” de ajustar las ambiciones de Europa a sus capacidades financieras.