El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Kevin Warsh, ha evitado ofrecer señales claras sobre los próximos pasos de la política monetaria, en coherencia con su objetivo de rebajar el tono de las comunicaciones del banco central y avanzar hacia una Fed más “discreta”. Al mismo tiempo, ha dejado claro que el control de la inflación seguirá siendo la principal tarea del instituto emisor estadounidense.
“Ninguna de las estadísticas (sobre precios) es perfecta, pero todas apuntan a una situación similar: la inflación supera nuestro objetivo del 2%. Por lo tanto, la Reserva Federal debería centrarse principalmente en los precios en este momento”, ha sostenido Warsh en su estreno en Jackson Hole, la cita anual del banco central estadounidense.
El máximo responsable de la Fed ha abordado de forma directa el problema de la inflación, admitiendo que la coyuntura es “preocupante”. Aunque ha reconocido que los datos de precios durante el verano fueron mejores de lo anticipado, ha matizado que “no me indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado significativamente”.
Una parte relevante de su intervención se ha centrado en la necesidad de medir con precisión la inflación subyacente y disponer de estadísticas fiables que permitan evaluar no solo su variación, sino también la rapidez con la que se mueve.
Al mismo tiempo, el denominado ‘guardián del dólar’ ha señalado que las expectativas de inflación a medio y largo plazo permanecen “bien ancladas”, si bien ha advertido de que deben ser examinadas “cuidadosamente”. “Lo que ocurre con las medidas de mercado de las expectativas de inflación en la historia económica es que tienden a parecer sólidas y duraderas hasta que dejan de serlo”, ha aseverado.
Warsh ha subrayado que el banco central aún tiene “trabajo por hacer” mientras la inflación continúe elevada, en un contexto marcado por la persistencia del conflicto en Oriente Próximo y unos precios del petróleo todavía altos.
“Este es mi criterio: debemos tener la certeza de que la inflación subyacente se dirige hacia nuestro objetivo, de forma clara y a la velocidad suficiente. De lo contrario, tenemos trabajo por hacer. Ese es nuestro trabajo, nuestro mandato, y nuestra responsabilidad”, ha confirmado.
Pese a ello, ha evitado alinearse con una estrategia concreta, reafirmando su apuesta por no proporcionar más detalles de los necesarios a los inversores sobre la trayectoria futura de los tipos de interés. “Hoy me presento aquí comprometido con una disciplina, no con una decisión”, ha mantenido.
Una Fed más “discreta”
La visión de Kevin Warsh sobre las comunicaciones prospectivas, conocidas como ‘forward guidance’, se ha mantenido intacta durante el simposio de Jackson Hole. De hecho, ha iniciado su discurso con una declaración cargada de ironía: “Aquí les presento un breve resumen de lo que abordaré en mi discurso de esta mañana. Pueden llamarlo esquema, pueden llamarlo mapa de ruta, pero no lo llamen orientación prospectiva (‘forward guidance’)”, ha comenzado.
En esta línea, ha defendido recortar el volumen de mensajes que puedan anticipar al mercado las decisiones del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés). Al mismo tiempo, ha expresado su propósito de establecer una relación “correcta” entre la Reserva Federal y los mercados financieros.
“Para formular políticas adecuadas, también necesitamos que la relación entre los mercados financieros y el banco central sea la correcta. La Reserva Federal necesita señales de mercado claras, lo más directas posible”, ha destacado.
Por este motivo, ha abogado por consolidar un banco central más “discreto” y con una estrategia de comunicación más firme, con el fin de mejorar la eficacia a la hora de cumplir sus metas.
“La transparencia en las comunicaciones sobre futuras decisiones políticas no es una virtud en sí misma. Las comunicaciones deben estar al servicio de la responsabilidad primordial de la Reserva Federal: acertar con la política monetaria”, ha