El debate sobre el frente amplio se libra entre nombres, primarias y siglas, pero también tiene una traducción en escaños. Con los mismos votos, agrupar a Sumar, Podemos y las fuerzas territoriales incluidas en este análisis eleva su representación de 25 a 39 diputados. De los catorce que recuperan, ocho salen de PP y Vox y seis del PSOE.
Ese es el resultado del ejercicio provincial de DEMÓCRATA: la unidad mejora la representación conjunta del espacio, pero no todos los diputados recuperados cambian de bloque. PP y Vox pasan de 197 a 189, todavía por encima de los 176 de la mayoría absoluta.
El alcance de la alianza importa. Este cálculo incorpora ERC, EH Bildu, BNG y Adelante Andalucía, además del espacio de Sumar y Podemos. Reunir únicamente a estas dos últimas candidaturas produce un efecto distinto y más pequeño. Son coaliciones diferentes y deben medirse como tales.
Una, dos o tres: qué candidaturas se están comparando
La negociación permanece abierta. Ada Colau ha condicionado su disposición a encabezar el Frente Amplio a ampliar el proyecto a más fuerzas, entre ellas Podemos. Irene Montero mantiene la exigencia de primarias abiertas. Ninguna de esas posiciones confirma un acuerdo con todos los partidos territoriales.
Una de las hipótesis que circulan plantea dos alianzas: Sumar, IU, Más Madrid y Comuns por un lado; Podemos con ERC, EH Bildu, BNG y Adelante por otro. El análisis toma esa configuración como posibilidad y la compara con la integración de todas las fuerzas consideradas y con su separación.
| Configuración | Composición |
|---|---|
| Una lista común | El espacio de Sumar, Podemos y las fuerzas territoriales analizadas comparten papeleta en cada circunscripción. |
| Dos candidaturas | Sumar y su espacio por un lado; Podemos con ERC, EH Bildu, BNG o Adelante en sus respectivos territorios por otro. |
| Hasta tres candidaturas | Sumar, Podemos y la fuerza territorial correspondiente concurren separados. Donde no hay una tercera fuerza modelizada quedan dos. |
Son hipótesis electorales. IU, Más Madrid y Comuns están comprendidos en el espacio de Sumar: no se les asignan porcentajes adicionales. Otros partidos, como Junts, PNV o CUP, permanecen fuera de las alianzas comparadas. “Hasta tres” no significa tres listas estatales presentes en todas las provincias.
La unidad se mide donde se reparten los diputados: en cada circunscripción. ERC no aporta votos fuera de Cataluña, ni el BNG fuera de Galicia. Tampoco se supone que una alianza territorial sume apoyos nuevos por presentarse con una marca compartida.
De dónde salen los votos: una encuesta identificada y el mapa del 23J
El punto de partida es el barómetro de octubre de 40dB. para EL PAÍS y la SER, publicado el 5 de octubre. Su estimación sitúa al PP en el 31,6%, al PSOE en el 27,4%, a Vox en el 18,4%, a Sumar en el 5,6%, a Podemos en el 2,7% y a SALF en el 2%. El resto de candidaturas y el blanco completan el 12,3%.
DEMÓCRATA distribuye esas cifras por provincias mediante un ajuste sobre los resultados definitivos del 23J. Para las candidaturas del resto se mantienen sus proporciones relativas de 2023. Por tanto, sus apoyos dentro del cálculo son supuestos territoriales, no estimaciones individuales publicadas ahora por 40dB.
El ejercicio permite aislar el efecto de las listas: entre una configuración y otra no cambia ningún voto. Cambia la candidatura a la que se agrega. No se incorporan primas por liderazgo ni se presupone que una coalición atraiga a abstencionistas.
La lista común gana catorce escaños; PP y Vox pierden ocho
| Configuración | PP | PSOE | Vox | Espacio analizado | Otras fuerzas | PP + Vox |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Una lista común | 125 | 104 | 64 | 39 | 18 | 189 |
| Dos candidaturas | 132 | 109 | 65 | 26 | 18 | 197 |
| Hasta tres candidaturas | 132 | 110 | 65 | 25 | 18 | 197 |
Fuente: modelo de DEMÓCRATA. “Espacio analizado” incluye siempre el espacio de Sumar, Podemos, ERC, EH Bildu, BNG y Adelante Andalucía. Las fuerzas territoriales solo aportan los votos asignados en sus circunscripciones. Entre configuraciones se mantienen todos los votos. Cada fila suma 350 diputados, excluida la columna de subtotal PP + Vox. Los escaños son cálculos propios, no una proyección publicada por 40dB.
Con hasta tres candidaturas, el espacio analizado suma 25 representantes: seis de Sumar, dos de Podemos y diecisiete de las fuerzas territoriales consideradas. El PP obtiene 132, el PSOE 110 y Vox 65.
Con una papeleta común, ese espacio alcanza 39. El PP baja a 125; el PSOE, a 104; y Vox, a 64. La mejora de catorce diputados se reparte así: siete proceden del PP, seis del PSOE y uno de Vox.
La suma del PSOE y las fuerzas analizadas pasa de 135 a 143. Para medir si cambia el equilibrio entre bloques importa esa ganancia conjunta de ocho, además del aumento de representación de la candidatura unitaria.
El modelo localiza las recuperaciones en catorce circunscripciones, entre ellas Alicante, Barcelona, Bizkaia, A Coruña, Navarra, Málaga y Valencia. La suma funciona tanto donde dos candidaturas compiten por el último diputado como donde una de ellas se queda sin representación.
Dos alianzas no producen el mismo resultado que una papeleta común
En la configuración de dos candidaturas, el espacio de Sumar mantiene seis diputados y la alianza de Podemos con las fuerzas territoriales reúne veinte. Son 26 en total: uno más que con la separación, pero trece menos que con la candidatura común.
Ese diputado adicional procede del PSOE, que pasa de 110 a 109. PP y Vox conservan sus 197. En este supuesto, por tanto, el acuerdo parcial redistribuye representación dentro de la izquierda sin reducir la suma de la derecha.
Esto no mide el atractivo electoral de Colau, Rufián, Montero o cualquier otro dirigente. Una alianza podría movilizar apoyos que el cálculo mantiene quietos, o perder electores que no aceptaran a sus nuevos socios. Los datos utilizados no permiten asignar de antemano una prima o un castigo por esos nombres.
También conviene distinguir alianza electoral y coordinación parlamentaria. Para conseguir el efecto calculado, los votos deben computar para la misma candidatura dentro de cada circunscripción. Compartir actos, mensajes o una estrategia posterior en el Congreso no equivale a sumar papeletas en el escrutinio.
Adelante Andalucía: el dato que falta para completar el retrato
El voto de Adelante incluido en el cálculo procede de su candidatura al Congreso de 2023, localizada en Cádiz, y del ajuste aplicado a las fuerzas del resto. No reproduce su resultado autonómico posterior ni estima cuánto obtendría si concurriera a unas generales con una implantación distinta.
Trasladarle directamente un porcentaje de las elecciones andaluzas y restárselo al PSOE alteraría dos cosas a la vez: las candidaturas y los votos. Para medir únicamente el efecto de las listas, este ejercicio evita ese trasvase sin evidencia.
La falta de una estimación propia para generales limita lo que puede concluirse sobre Adelante. Su presencia está contemplada, pero el modelo no pretende medir un posible crecimiento de esa formación respecto a 2023.
La prueba del 23J: fragmentar también beneficia al PSOE
El contraste histórico permite observar el mecanismo con votos reales. En 2023, Sumar concurrió con Podemos integrado y obtuvo 31 diputados. El PP logró 137, el PSOE 121 y Vox 33. PP y Vox sumaron 170.
Si el voto de aquella candidatura se divide en dos listas, en una proporción uniforme del 75,61% y el 24,39% por provincia, su representación conjunta baja de 31 a 18 diputados. Los demás votos permanecen intactos.
| Configuración | PP | PSOE | Vox | Sumar + Podemos | Otras fuerzas | PP + Vox |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Resultado oficial de 2023 | 137 | 121 | 33 | 31 | 28 | 170 |
| División hipotética de Sumar | 141 | 129 | 33 | 18 | 29 | 174 |
Fuente: JEC y cálculo de DEMÓCRATA. Se reparte el voto de Sumar en dos candidaturas en proporción 9,3/3, equivalente al 75,61% y 24,39%. Se conservan los demás votos y las magnitudes provinciales de 2023. Esta prueba histórica afecta solo a Sumar: no integra a las fuerzas territoriales. Cada fila suma 350, excluido el subtotal PP + Vox.
El PSOE gana ocho diputados, el PP cuatro y el PNV uno. Vox mantiene sus 33. PP y Vox llegan a 174: cuatro más que en las urnas, pero todavía dos menos de la mayoría absoluta.
El resultado depende de esa división territorial concreta. No demuestra que cualquier separación hubiera producido exactamente esos escaños ni reconstruye cómo habrían reaccionado los ciudadanos ante dos candidaturas.
Qué comprueba el cálculo y qué depende de los supuestos
El programa reproduce primero los 350 diputados oficiales del 23J, provincia por provincia. Para el escenario actual utiliza el reparto de la convocatoria de 2026, con 38 diputados en Madrid y ocho en Cádiz.
Aplica D’Hondt y la barrera del 3% de votos válidos de cada provincia; en Ceuta y Melilla gana la candidatura más votada.
El ajuste conserva el peso de cada provincia en los votos válidos de 2023. Sumar y Podemos parten del perfil territorial de su candidatura conjunta; SALF se distribuye inicialmente con el mismo porcentaje en todas las circunscripciones.
Para Vox en Santa Cruz de Tenerife, donde no presentó lista al Congreso en 2023, se supone que ahora concurre y se construye su perfil inicial con la relación PP-Vox de Las Palmas. Es una decisión del modelo.
Todas las configuraciones suman 350 diputados. La condición común es que las alianzas conserven íntegros los votos de sus integrantes. El modelo comprueba el rendimiento de esos apoyos, no la viabilidad política de los pactos ni su capacidad de atraer nuevos electores.
El escenario final: una, dos o tres candidaturas con participación del 70%
La última prueba incorpora movilización diferencial. Utiliza la certeza de votar declarada en 40dB.: el 67,6% de quienes recuerdan haber votado al PP se muestran totalmente seguros de participar, frente al 65,4% de Vox, el 63,8% de Sumar y el 62,5% del PSOE.
La referencia de participación se fija, como supuesto, en el 67% y se eleva al 70%. No es una tasa de partida publicada por la encuestadora. El modelo traslada aquellos perfiles de recuerdo de voto a los electorados actuales y aumenta la probabilidad de participar entre los menos seguros.
Se asigna a Podemos el perfil de Sumar de 2023, candidatura en la que estaba integrado; para SALF y el resto se utiliza la media general. Estas equivalencias son supuestos adicionales. Sin el cruce individual entre probabilidad de votar e intención actual, este apartado debe leerse como una extensión exploratoria.
El ajuste deja al PP en el 31,4%, al PSOE en el 27,5% y a Vox en el 18,3%. Sumar conserva aproximadamente el 5,6% y Podemos el 2,7%. Con esos mismos votos se repiten las tres configuraciones.
| Configuración | PP | PSOE | Vox | Espacio analizado | Otras fuerzas | PP + Vox |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Una lista común | 124 | 104 | 63 | 40 | 19 | 187 |
| Dos candidaturas | 130 | 109 | 65 | 27 | 19 | 195 |
| Hasta tres candidaturas | 130 | 110 | 65 | 26 | 19 | 195 |
Fuente: modelo condicionado de DEMÓCRATA. El espacio analizado comprende Sumar y sus integrantes, Podemos, ERC, EH Bildu, BNG y Adelante Andalucía. La participación de referencia del 67% es un supuesto, no una previsión de 40dB. Se trasladan perfiles de certeza por recuerdo de voto a los electorados actuales. Cada fila conserva los mismos votos y suma 350 diputados, excluida la columna PP + Vox. No es una estimación empírica del efecto de alcanzar el 70%.
Con una lista común, las fuerzas analizadas alcanzan 40 diputados, frente a 27 con dos candidaturas y 26 con hasta tres. La diferencia entre la unidad y la separación vuelve a ser de catorce escaños: seis procedentes del PP, seis del PSOE y dos de Vox.
PP y Vox pasan de 195 a 187. La unidad les resta ocho representantes, pero mantiene su suma once por encima de la mayoría absoluta. Con dos candidaturas conservan los mismos 195 que con la separación completa.
Al variar la participación de referencia entre el 66% y el 68%, manteniendo el destino del 70%, la lista común obtiene 39 o 40 escaños y PP y Vox suman 187 o 188. Con la separación, la derecha queda en 195 o 196. Son comprobaciones limitadas del modelo, no intervalos de confianza.
La negociación puede reducir el coste de competir por los mismos votos. En los escenarios calculados, ese ahorro no basta para cambiar la mayoría. Para ir más allá haría falta que también cambiara la respuesta de los electores a las candidaturas, algo que la suma de papeletas no puede garantizar.