¿Y si encuestas como las de IMOP repiten el error del 23J? El PSOE podría superar al PP sin tener asegurado el Gobierno

El último IMOP de 2023 infravaloró al PSOE y sobreestimó a Vox. Trasladar aquellas desviaciones al sondeo actual invertiría el orden de los dos grandes partidos, pero mantendría la ventaja conjunta de PP y Vox. El ejercicio revela cuánto importa el error demoscópico y por qué no puede utilizarse como una corrección automática

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La pregunta vuelve cada vez que una encuesta acerca a PP y Vox a La Moncloa: ¿y si ocurre lo mismo que en 2023? El recuerdo tiene una base real. Antes del 23J, numerosos sondeos dibujaban una mayoría de la derecha que no llegó a materializarse. Pero convertir aquel precedente en una garantía de remontada socialista sería cometer otro error: tratar una elección pasada como si fuera el guion de la siguiente.

El caso de IMOP permite examinar esa posibilidad con cifras. Su última encuesta antes de las generales de 2023 situaba al PSOE en el 28,2% y al PP en el 32,9%. Los resultados fueron, redondeados a una décima, un 31,7% para los socialistas y un 33,1% para los populares. El sondeo se acercó mucho al porcentaje del PP, pero dejó al PSOE 3,5 puntos por debajo de su resultado. También sobreestimó a Vox: le atribuía un 14,5% y obtuvo un 12,4%. Si esas mismas desviaciones se repitieran sobre los porcentajes publicados del IMOP del 23 de octubre, el PSOE pasaría por delante del PP. Es una hipótesis que se puede calcular. Lo que no se puede afirmar es que vaya a cumplirse.

El cálculo que colocaría al PSOE primero

La nueva entrega de IMOP para El Confidencial sitúa al PP en el 28,5%, al PSOE en el 27,1% y a Vox en el 20%. Frente Amplio obtiene el 8,9% y Podemos, el 1,9%. El ejercicio consiste en añadir a cada formación la diferencia entre su resultado real de 2023 y la estimación del último IMOP de aquella campaña. Al PP se le sumarían dos décimas; al PSOE, 3,5 puntos; a Vox se le restarían 2,1. El resultado hipotético sería un PSOE en el 30,6%, por delante de un PP en el 28,7%. Vox quedaría en el 17,9%.

Para la izquierda alternativa, la comparación es menos directa. Podemos concurrió integrado en Sumar en 2023, mientras ahora aparece separado. Aplicar conjuntamente la desviación de aquella coalición dejaría a Frente Amplio y Podemos en el 10,3%, frente al 10,8% que suman en el sondeo actual. Es una aproximación entre espacios políticos cuya composición tampoco es idéntica. Estas cifras no constituyen una nueva estimación electoral. Son la respuesta a una pregunta concreta: qué sucedería si se reprodujeran exactamente los errores de aquella encuesta.

Primero en votos, pero sin una mayoría propia

El dato más relevante del ejercicio no es únicamente que cambie el ganador. Es que el cambio de orden entre PSOE y PP no elimina la ventaja conjunta de la derecha.

Con el ajuste histórico, PP y Vox sumarían el 46,6%. PSOE, Frente Amplio y Podemos alcanzarían el 40,9%. La diferencia entre esas agrupaciones se reduciría de los 10,6 puntos actuales a 5,7, pero seguiría siendo favorable a las dos formaciones de derechas. Quedan fuera de esa comparación las candidaturas nacionalistas y regionalistas, decisivas en numerosas investiduras. También falta la distribución provincial del voto, que determina el reparto de diputados.

Por eso, ganar en porcentaje nacional y reunir apoyos para gobernar son cuestiones distintas. Un PSOE primero podría encontrarse con una mayoría parlamentaria alternativa. Y una suma de votos inferior podría alcanzar una mayoría de investidura dependiendo de los escaños y de los acuerdos entre partidos. El porcentaje nacional orienta sobre la fuerza de cada candidatura. No resuelve por sí solo la gobernabilidad.

El precedente de 2023 no fue un error igual para todos

Hablar de que «las encuestas fallaron» puede ocultar diferencias importantes. El último IMOP de 2023 estimó con bastante proximidad el voto del PP y de Sumar. La desviación estuvo más concentrada en el PSOE y en Vox. En diputados, el estudio daba al PP entre 134 y 142; al PSOE, entre 98 y 108; a Vox, entre 38 y 42; y a Sumar, entre 31 y 34. Los resultados definitivos fueron 137, 121, 33 y 31, respectivamente. El PP y Sumar quedaron dentro de sus horquillas; el PSOE las superó y Vox terminó por debajo. 

Los puntos medios de las horquillas de PP y Vox sumaban 178 diputados. En las urnas reunieron 170. Aquella diferencia de ocho escaños fue suficiente para cambiar la lectura política del resultado. Sin embargo, restar automáticamente ocho diputados a cualquier nueva encuesta de IMOP no constituye un método predictivo validado. El error de una elección no es una deuda que la siguiente tenga que devolver.

El momento de la campaña cambia la comparación

Existe otro problema al utilizar 2023 como referencia: no todas las encuestas se hicieron a la misma distancia de las urnas. A finales de mayo de aquel año, un IMOP atribuía 144 diputados al PP y 52 a Vox: 196 entre ambos. Su última entrega de julio situaba la suma en torno a 178, tomando los puntos medios de las horquillas. Escoger la primera referencia llevaría a descontar 26 escaños respecto al resultado final. Escoger la última llevaría a descontar ocho. Son operaciones que producen conclusiones políticas muy diferentes La distancia entre un sondeo temprano y el resultado electoral puede incorporar tanto errores de estimación como cambios reales de los votantes durante la campaña. Sin información adicional, no es posible separar con precisión cuánto corresponde a cada factor.

La encuesta actual se publicó el 23 de octubre, a 37 días del 29 de noviembre, pero sus entrevistas se realizaron del 13 al 16. Compararla directamente con un sondeo cerrado en los últimos días de la campaña del 23J introduce un desfase temporal relevante.

Qué tendría que comprobarse para hablar de una remontada

La evolución del PSOE debe observarse en varias entregas comparables, preferiblemente dentro de cada encuestadora. También importa comprobar si su avance procede de antiguos abstencionistas, de votantes del PP o de otras candidaturas de izquierda.

Los efectos no son equivalentes. Recuperar un elector del PP reduce simultáneamente el apoyo de un competidor y aumenta el propio. Atraer a un votante de Frente Amplio puede reforzar al PSOE sin incrementar el voto conjunto de ese espacio. Aun así, cualquiera de esos movimientos puede modificar el reparto provincial de escaños.

La participación añade otra incógnita. Una subida general no beneficia automáticamente a la izquierda o a la derecha: depende de quiénes acudan a votar y de dónde lo hagan. Para sostener que el error de 2023 puede repetirse harían falta indicios actuales sobre esos mecanismos. El precedente histórico invita a mantener abierta la incertidumbre; no identifica por sí solo quién está infravalorado hoy.

Lo que dice IMOP y lo que plantea este análisis

El sondeo actual sitúa al PP por delante del PSOE. La hipótesis de repetir las desviaciones finales de 2023 invertiría ese orden, pero mantendría la ventaja de PP y Vox sobre PSOE, Frente Amplio y Podemos en porcentaje conjunto.

No se ofrece una proyección de escaños a partir de esos porcentajes ajustados. Para elaborarla sería necesario distribuir los votos por circunscripciones y considerar las candidaturas de cada provincia. Trasladar directamente errores históricos en diputados sería un ejercicio diferente y no validaría ese reparto.

El precedente del 23J recuerda que una mayoría anunciada por los sondeos puede no llegar a las urnas. También recuerda algo menos cómodo para cualquier partido: la incertidumbre no pertenece a nadie. Puede favorecer una remontada, frenarla o alterar el equilibrio entre posibles socios.