La inteligencia artificial generativa empieza a ofrecer cifras concretas sobre su impacto en el empleo en España. Así lo recoge el informe de Funcas, Inteligencia artificial y mercado de trabajo en España. Exposición ocupacional, efectos sobre el empleo y adopción empresarial, que sitúa la destrucción bruta de empleo entre 1,7 y 2,3 millones de puestos en un horizonte de 10 años.
El documento señala que esta pérdida se vería parcialmente compensada por la creación de nuevas ocupaciones y por el efecto de complementariedad sobre los trabajadores que permanecen. En paralelo, España presenta una exposición media-alta a la IA respecto a la media de la OCDE y una aceleración en la adopción empresarial de estas tecnologías.
En concreto, el 21,1 % de las empresas con 10 o más empleados ya utiliza al menos una tecnología de inteligencia artificial en el primer trimestre de 2025, frente al 12,4 % registrado en 2023, según los datos del Instituto Nacional de Estadística.
Un mercado laboral en máximos con la IA en expansión
El informe sitúa este proceso en un contexto de fortaleza del mercado laboral. España cerró 2025 con 22.463.300 personas ocupadas, el nivel más alto de su historia, y con una tasa de paro por debajo del 10 %, según la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre.
La coincidencia entre este máximo histórico de empleo y la aceleración de la adopción de la IA no se interpreta como una señal de ausencia de impacto. El análisis distingue entre dos efectos: el de sustitución, que desplaza trabajo humano en determinadas tareas, y el de complementariedad, que aumenta la productividad de los trabajadores en tareas no automatizables.
La magnitud de ambos efectos y su distribución entre sectores, niveles educativos y ocupaciones es, según el informe, la cuestión central del análisis económico actual.
El estudio indica que la exposición a la IA generativa no se concentra en los trabajos manuales, sino en ocupaciones de cuello blanco y con mayor nivel educativo. Esta conclusión se basa en el índice AIOE, que vincula las capacidades de la IA con las habilidades requeridas en cada ocupación.
Además, los datos de la OCDE sitúan la exposición de la fuerza laboral española en el 27,4 %, ligeramente por encima de la media del organismo. Sin embargo, el riesgo real de automatización se estima en el 5,9 %, por debajo del promedio de la OCDE.
El informe subraya que exposición no equivale a automatización ni a destrucción de empleo, ya que la IA puede actuar como herramienta de aumento de productividad.
Productividad: mejoras en tareas concretas
La evidencia experimental recogida en el informe muestra aumentos de productividad significativos en entornos controlados. En algunos casos, el incremento oscila entre el 14 % y el 40 %, dependiendo de la tarea y del perfil del trabajador.
No obstante, la traslación de estas mejoras al conjunto de la economía es objeto de debate. Algunas estimaciones sitúan el impacto agregado sobre la productividad total de los factores en un 0,66 % acumulado en diez años.
El análisis indica que, aunque el ahorro de costes en tareas individuales puede ser relevante, la proporción de tareas automatizables en el conjunto de la economía sigue siendo limitada.
Adopción empresarial y diferencias por sectores
El avance de la IA en España se concentra en determinados sectores. El ámbito tecnológico lidera la adopción, seguido por los servicios, la industria y la construcción.
Los datos muestran que las empresas que utilizan IA presentan una productividad media superior a las que no la utilizan, aunque el informe advierte de posibles efectos de causalidad inversa.
En el mercado laboral, las ofertas que requieren habilidades en inteligencia artificial han crecido de forma notable en los últimos años, al tiempo que se observa una prima salarial asociada a estas competencias.