Paneles solares sobre invernaderos: producen electricidad y reducen el calor y el consumo de agua

Un estudio de la Universidad de Jaén demuestra que las cubiertas fotovoltaicas semitransparentes pueden bajar hasta cinco grados la temperatura interior y reducir las necesidades de riego

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Una placa solar Eduardo Parra - Europa Press
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Los paneles solares semitransparentes instalados sobre invernaderos pueden producir electricidad al mismo tiempo que mejoran las condiciones de los cultivos y reducen su consumo de agua. Es la principal conclusión de una investigación desarrollada por la Universidad de Jaén (UJA), que ha analizado el comportamiento de distintos módulos fotovoltaicos integrados como cubierta de invernaderos.

El proyecto, financiado por la Junta de Andalucía, parte de un sistema de prototipos en los que se han probado módulos de silicio amorfo y telururo de cadmio, comparados con un invernadero convencional utilizado como control.

Hasta cinco grados menos en el interior

Los investigadores han comprobado que estas cubiertas modifican el microclima del invernadero. En las pruebas realizadas en Jaén, los paneles consiguieron reducir la temperatura interior con picos de hasta cinco grados menos y elevar la humedad relativa. El resultado es un ambiente más fresco y húmedo que reduce la pérdida de agua de los cultivos.

La reducción de las necesidades hídricas fue especialmente significativa. El estudio estima un descenso de aproximadamente un 31% con los paneles de telururo de cadmio y de más de un 60% con los de silicio amorfo.

Menos luz, pero mejor aprovechada por las plantas

Una de las principales cuestiones del proyecto era comprobar si colocar paneles sobre el invernadero perjudicaba a los cultivos al reducir la cantidad de luz disponible.

Los resultados apuntan a que no toda la reducción de radiación supone un problema. El modelo de telururo de cadmio permite pasar con mayor facilidad determinadas longitudes de onda, especialmente las correspondientes a la luz azul y roja, que las plantas utilizan de forma destacada para la fotosíntesis.

El objetivo, por tanto, no es únicamente dejar pasar más luz, sino conseguir que la radiación que llega al cultivo sea adecuada para su desarrollo.

Una doble utilidad: energía y agricultura

La instalación de estos módulos permite combinar producción agrícola y generación de electricidad en una misma infraestructura.

Además de suministrar energía, el sistema puede reducir las necesidades de riego y determinados costes asociados al mantenimiento del invernadero. Los investigadores destacan que esta doble función podría ofrecer una nueva vía para compatibilizar las necesidades energéticas y agrícolas en zonas cada vez más cálidas y secas.

Un proyecto pensado para zonas de altas temperaturas

Aunque los prototipos se han desarrollado en Jaén, el equipo considera que los resultados pueden ser especialmente relevantes para zonas agrícolas con condiciones climáticas similares. La investigación apunta en particular a Almería, uno de los principales referentes mundiales de la agricultura bajo invernadero.

El siguiente paso será seguir analizando cómo afectan las distintas tecnologías fotovoltaicas al crecimiento, la producción y la aparición de enfermedades en los cultivos. El equipo ya prevé nuevas pruebas en Murcia mediante un invernadero que reproduce condiciones comerciales.

La investigación abre así una nueva posibilidad para la agricultura bajo plástico: que la cubierta del invernadero no solo proteja al cultivo, sino que también genere electricidad y ayude a ahorrar agua.