La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se marcó durante su discurso sobre el Estado de la Unión en septiembre la protección de los menores en entornos digitales como una de las prioridades de su segundo mandato. Así, en este camino, una de las soluciones que prepara para atajar el problema es la creación de una aplicación europea de verificación de edad, que “está técnicamente lista” y que pronto estará disponible para todos los ciudadanos de la Unión Europea.
Bruselas está ultimando los detalles de una plataforma que permitirá a los usuarios demostrar su edad al acceder a plataformas en línea, de forma similar a como, por ejemplo, las tiendas solicitan un documento de identidad a quienes compran bebidas alcohólicas. Von der Leyen defiende que se trata de un instrumento “muy fácil de usar”. “Descargas la aplicación, la configuras con tu documento de identidad y, a continuación, demuestras tu edad al acceder a servicios en línea”, ha defendido en una declaración ante la prensa.
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Protección de datos
El Ejecutivo comunitario quiere tranquilizar las preocupaciones de aquellos que alertaban de una posible vulneración de la protección de datos de los usuarios e insiste en que “no se revelará ninguna otra información personal”. “Es completamente anónimo: los usuarios no pueden ser rastreados”, ha reincidido la dirigente. De este modo, la aplicación estará disponible para funcionar en cualquier dispositivo: teléfono, tableta u ordenador, lo que refuerza su carácter accesible y transversal.
“Nuestra solución se basa en la prueba de conocimiento cero. Cuando los usuarios quieran acceder a un servicio con restricción de edad, mantendrán el control total de sus datos”, ha asegurado la responsable tecnológica de la Comisión Europea, Henna Virkkunen. Lo que se pretende, en el fondo, es diseñar un enfoque estructurado entre los Veintisiete para la acreditación de soluciones nacionales: una única solución para todo el bloque comunitario, más allá de veintisiete sistemas diferentes que podrían generar fragmentación e ineficiencias.
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Además, la Comisión asegura que será de código abierto, por lo que se permitirá a socios extracomunitarios acceder a ella. Todo ello con la voluntad de que las plataformas en línea confíen en la aplicación del Ejecutivo europeo. “No hay excusas”, apela la alemana, que celebra que Europa esté ofreciendo una solución gratuita, interoperable y fácil de usar, “que puede proteger a nuestros hijos de contenido dañino e ilegal”.
En este camino, hay Estados más adelantados que otros, como Francia, Dinamarca, Grecia, Italia, España, Chipre o Irlanda, que ya planean integrar la aplicación en sus modelos digitales nacionales. Bruselas espera que cada vez sean más los Estados miembros y el sector privado los que sigan su ejemplo para que pronto todos los europeos puedan usar la aplicación. Este despliegue progresivo será clave para garantizar una adopción homogénea y evitar brechas digitales entre países.
Ofensiva digital europea
Además, a través de otras vías, la Comisión Europea continúa desplegando todos los instrumentos previstos en su normativa de servicios digitales, con especial atención a la protección de los menores en el entorno online. En este contexto, en marzo anunció la apertura de una investigación formal contra Snapchat con el objetivo de determinar si, como sospecha, la plataforma está exponiendo a menores al contacto con depredadores sexuales o al reclutamiento con fines delictivos.
Para poder acceder a la plataforma, y de acuerdo con sus propios términos y condiciones, los usuarios deben haber alcanzado una edad mínima de trece años. Sin embargo, Bruselas considera que la autodeclaración como único sistema de verificación abre importantes fisuras de seguridad. Los servicios comunitarios señalan que este método no impide que menores de 13 años accedan al servicio, ni permite evaluar correctamente si los usuarios tienen menos de 17 años, “lo cual es necesario para garantizar una experiencia adecuada a su edad”. Además, la Comisión apunta a que Snapchat no estaría ofreciendo herramientas eficaces para denunciar la presencia de menores, lo que agrava los riesgos de exposición a situaciones peligrosas.
Riesgos de grooming y captación delictiva
“Desde el grooming y la exposición a productos ilegales hasta configuraciones de cuenta que socavan la seguridad de los menores, Snapchat parece haber pasado por alto que la Ley de Servicios Digitales exige altos estándares de seguridad para todos los usuarios”, declaró la vicepresidenta de la Comisión encargada de soberanía tecnológica, Henna Virkkunen.
Según las investigaciones preliminares, estas prácticas estarían derivando en una insuficiente protección de los menores frente a usuarios con intenciones perjudiciales, como la explotación sexual o el reclutamiento para actividades criminales. Este tipo de riesgos no solo afecta a la seguridad individual de los menores, sino que también plantea un desafío estructural para las instituciones europeas, que buscan reforzar la confianza en el ecosistema digital.

La proliferación de plataformas sociales con dinámicas de interacción rápida y escaso control ha incrementado la exposición de los menores a estos peligros. En este sentido, la Comisión Europea considera que es imprescindible avanzar hacia sistemas más robustos que combinen tecnología, regulación y responsabilidad empresarial.
Un marco regulatorio cada vez más activo
Desde la entrada en vigor de la Ley de Servicios Digitales (DSA), la Comisión ha intensificado su actividad supervisora, acumulando investigaciones contra grandes plataformas como X, Shein o Google. El objetivo es determinar si estas empresas favorecen el acceso a contenidos ilícitos o perjudiciales para menores, así como evaluar su cumplimiento de las obligaciones en materia de privacidad, seguridad y protección del usuario.
Las directrices comunitarias establecen claramente que la autodeclaración no es un método fiable de verificación de edad, que los menores no deben ser fácilmente identificables por adultos, ni recomendados como contactos, y que las configuraciones por defecto deben ofrecer el máximo nivel de protección. Estas exigencias reflejan un cambio de paradigma en la regulación digital europea, que pasa de un enfoque reactivo a uno claramente preventivo.

La decisión de la Comisión se basa en el análisis de los informes de evaluación de riesgos de Snapchat correspondientes a 2023, 2024 y 2025, así como en la respuesta de la compañía a una solicitud de información enviada en octubre de 2025. Este enfoque basado en evidencia permite a Bruselas fundamentar sus acciones regulatorias con datos concretos y evaluaciones técnicas detalladas.
En dicha solicitud, Bruselas pidió detalles sobre el sistema de verificación de edad y las medidas para impedir el acceso a productos ilegales o restringidos por edad. Asimismo, se ha tenido en cuenta la información recopilada por la autoridad de competencia de los Países Bajos (ACM), junto con datos proporcionados por la Agencia Federal de Redes de Alemania (BNetzA), además de aportaciones de investigadores académicos, organizaciones de la sociedad civil y otras autoridades públicas.
En conjunto, todas estas iniciativas reflejan una estrategia integral por parte de la Unión Europea para reforzar la seguridad digital de los menores, combinando innovación tecnológica —como la futura aplicación de verificación de edad— con una supervisión más estricta de las grandes plataformas. El reto, sin embargo, seguirá siendo encontrar el equilibrio entre protección, privacidad y usabilidad, en un entorno digital en constante evolución.