El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha comunicado este domingo que su ceremonia de investidura se celebrará finalmente en la ciudad de Cali y no en Popayán. El cambio de escenario obedece a las limitaciones operativas que afronta el aeropuerto de esta última urbe por el incremento reciente de la actividad del volcán Puracé y la mayor emisión de ceniza.
“Inicialmente había previsto realizarla en Popayán (...) Sin embargo, las condiciones climáticas derivadas de la actividad volcánica en el suroccidente del país y las afectaciones que la caída de esa ceniza puede generar sobre la operación aérea y logística del evento me obligan a tomar una decisión responsable”, ha señalado el futuro jefe del Estado colombiano en un mensaje difundido a través de sus redes sociales.
Apoyándose en que esta determinación le permitirá “garantizar las condiciones necesarias” para un acto de investidura “seguro, organizado y a la altura del significado que representa para Colombia”, De la Espriella ha pedido formalmente a la Cámara de Representantes que convoque la sesión plenaria para su toma de posesión, prevista para el próximo 7 de agosto, en la capital del Valle del Cauca.
En ese mismo pronunciamiento, el mandatario electo ha adelantado que trasladará la sede estable de la Presidencia al Palacio de San Carlos, en Bogotá, inmueble que actualmente ocupa el Ministerio de Exteriores. Con este movimiento, ha precisado, la Casa de Nariño pasará a ser un “museo abierto”.
“No voy a despachar desde la Casa de Nariño, pero voy a ir a Bogotá”, ha indicado De la Espriella, detallando que ya ha dado instrucciones a su ministra de Cultura, Paola Holguín, para que “se vuelva la Casa de Nariño un museo abierto al público”.
En coherencia con esta idea, el presidente entrante ha reiterado su propósito de que la Jefatura del Estado disponga también de “sedes alternativas” en Medellín y Cali, al considerar que “Colombia se construye desde sus regiones”.
Al centrarse en la situación de la capital, De la Espriella ha avanzado que ha decidido nombrar un “gerente especial” para Bogotá, cuya misión será “enlazar todos los asuntos pendientes que dejó sin resolver el nefasto Gobierno que ya, gracias a Dios, casi se va”.
“Pondré un equipo especial bajo la batuta de un gerente especial que ponga al día todas las ejecuciones que Bogotá no ha recibido de la nación”, ha afirmado, comprometiéndose a que su Gobierno “se pondrá al día con todos los problemas pendientes” de la ciudad. Ha subrayado que la “seguridad” será la prioridad, seguida del “transporte masivo y la movilidad”.