La parlamentaria independiente taiwanesa Kao Chin Su Mei ha sido formalmente acusada este viernes por presuntos delitos de corrupción y vulneración de la seguridad nacional, al atribuirle la Justicia la recepción de fondos procedentes de Pekín con el fin de crear “redes de influencia chinas” en Taiwán, territorio que las autoridades chinas consideran una provincia bajo su soberanía.
En un comunicado, la Fiscalía taiwanesa ha pedido que se le imponga una condena de 14 años de cárcel por “tratar de establecer redes políticas para influir también en procedimientos parlamentarios”, de acuerdo con la información difundida por la agencia de noticias CNA.
Junto a Kao Chin han sido procesados otros tres colaboradores, a los que se acusa igualmente de haber aceptado de forma ilícita en torno a 170 millones de dólares taiwaneses (4,6 millones de euros) enviados desde China.
La acusación sostiene además que la diputada, de 61 años, habría actuado siguiendo directrices de funcionarios chinos para intervenir en el Parlamento sobre distintos temas —entre ellos la oposición a la compra de armamento, la situación en el estrecho de Taiwán y diversos asuntos de defensa y política exterior— con la finalidad de condicionar la tramitación de leyes.
Tras conocerse los cargos, Kao ha difundido un comunicado en el que niega haber creado una estructura por encargo del Gobierno chino o haber recibido financiación desde Pekín, y recalca que las imputaciones en su contra son infundadas.
También ha acusado a la Fiscalía de haberse precipitado al presentar el caso para ocultar su incapacidad para detener a otro de los presuntos implicados, que abandonó Taiwán después de quedar en libertad bajo fianza.
En la misma línea, ha rechazado las sospechas sobre su posición respecto a la adquisición de armamento por parte de la isla y ha subrayado que esta postura no obedece a intereses de Pekín, sino que refleja únicamente sus propias ideas, que sostiene “desde hace mucho tiempo”.