El Gobierno de Estados Unidos ha comunicado este lunes la imposición de aranceles del 50% sobre una parte de los productos importados desde Canadá, como respuesta a la "discriminación" que Washington achaca a Ottawa contra ciertas compañías estadounidenses.
Este nuevo gravamen se activará el 19 de agosto, tendrá una vigencia de 30 días y se sustenta en la Ley de Aranceles de 1930, lo que permite a la Casa Blanca aplicarlo sin necesidad de recabar el visto bueno del Congreso.
La Administración estadounidense sostiene que la política arancelaria canadiense está perjudicando a los fabricantes de automóviles del país y ha provocado una caída notable de las ventas de vehículos estadounidenses a Canadá, al favorecer a competidores de otros estados.
"Considero necesario, apropiado y de interés público imponer aranceles adicionales 'ad valorem' del 50% a ciertos productos de Canadá", explica la orden.
"Estados Unidos, las empresas y trabajadores de Estados Unidos y el comercio de Estados Unidos sufren por los aranceles discriminatorios, desiguales e irracionales", continúa.
De acuerdo con el anexo de la normativa, rubricada este mismo lunes por el presidente estadounidense, Donald Trump, entre los bienes afectados figuran equipos eléctricos como frigoríficos y otra maquinaria.
La decisión amenaza con abrir una nueva escalada arancelaria con el vecino del norte, que es el segundo mayor socio comercial de Estados Unidos.
Respuesta de Canadá y llamamiento al diálogo
La primera contestación desde Canadá ha tratado, sin embargo, de rebajar la tensión y evitar un choque frontal inmediato. El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha situado el movimiento de la Administración Trump dentro de "una serie de acciones comerciales unilaterales de Estados Unidos" que ha calificado como "medidas y amenazas a la soberanía canadiense", aunque ha dejado la puerta abierta a retomar las conversaciones.
"Reconociendo que Estados Unidos ha estado transformando todas sus relaciones comerciales, incluidas las cubiertas por el T-MEC (el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá que Washington decidió a inicios de mes no renovar), durante los últimos 18 meses, Canadá ha presentado una serie de propuestas detalladas e integrales para resolver esta disputa y modernizar el T-MEC", reza el comunicado difundido por Carney en redes.
En este contexto, el dirigente canadiense ha indicado que su Ejecutivo está "dispuestos a intensificar estas conversaciones en las próximas semanas". "Canadá está dispuesta a participar activamente para abordar los asuntos pendientes con Estados Unidos en beneficio mutuo de nuestros ciudadanos", ha remarcado, al tiempo que ha advertido de que "esta disputa comercial ha incrementado los costes para las familias, particularmente en Estados Unidos".
"Canadá cree en los beneficios del libre y justo comercio, como lo demuestra la firma por parte de nuestro nuevo gobierno de más de 20 nuevos acuerdos de cooperación económica y de seguridad", ha destacado el mandatario canadiense, marcando distancias con el enfoque de Washington.
A pesar de su defensa del libre mercado, Carney ha insistido en el "derecho" de las autoridades canadienses a responder "con medidas similares" a las decisiones de la Casa Blanca, y ha asegurado que su Gobierno "trabajará incansablemente y tomará todas las medidas necesarias para fortalecer su posición a nivel nacional y apoyar a los trabajadores, agricultores, empresas y familias canadienses".