El Partido Nacional del actual primer ministro neozelandés, Christopher Luxon, se ha impuesto en las elecciones legislativas celebradas este domingo, al confirmarse que podría alcanzar una exigua mayoría parlamentaria si logra de nuevo el respaldo de sus dos socios, Asociación de Consumidores y Contribuyentes (ACT) y Nueva Zelanda Primero (NZP).
En detalle, el Partido Nacional ha obtenido un 29,2% de los sufragios y 42 escaños en la Cámara neozelandesa, compuesta por 132 asientos. ACT suma un 10,9% y 13 diputados y NZP alcanza un 9,8% y 12 representantes, de modo que las tres formaciones sumarían 67 escaños, lo que les daría la mayoría absoluta.
En el bloque progresista, el Partido Laborista del ex primer ministro Chris Hipkins se sitúa como segunda fuerza con un 29,4% de votos y 36 escaños. A continuación figuran el Partido Verde, con un 13,3% y 16 diputados, el Partido Oportunidad, que logra un 6% y 7 representantes, y el partido maorí Te Pati Maori, que entra con un 0,6% y 5 asientos.
“Nacional es otra vez el partido más grande del Parlamento y tenemos una vía para formar el próximo gobierno, pero tengo que deciros ahora mismo que está demasiado ajustado”, ha manifestado Luxon en sus primeras palabras tras conocerse el recuento final.
El dirigente conservador también ha expresado el “increíble honor” que le supone el respaldo recibido en las urnas. “Me ha llegado una gran energía”, ha señalado.
Por su lado, el líder laborista, Chris Hipkins, ha admitido que “puede que tardemos un poco más en saber exactamente” el desenlace definitivo. “Cada voto cuenta y hay que contarlos todos”, ha subrayado, antes de pedir a todas las fuerzas políticas “para trabajar juntos y buscar espacios comunes”.
El escrutinio de estos comicios generales está igualmente marcado por el llamado 'overhang' o exceso de representación, una particularidad del sistema proporcional mixto de Nueva Zelanda que puede elevar los habituales 120 diputados hasta los 131, fijando la mayoría absoluta en 66 escaños.
En este escenario, Nacional y Te Pati Maori podrían lograr más escaños por circunscripciones de los que les corresponderían estrictamente por su porcentaje de voto en las listas nacionales.
En el caso de los conservadores, las primeras proyecciones dejaban sin escaño a figuras veteranas como la ministra de Finanzas, Nicola Willis, y el presidente del Parlamento, Gerry Brownlee.
Los Verdes denuncian “manipulación del sistema”
Dentro del bloque progresista, la colíder de Los Verdes, Chloe Swarbrick, ha denunciado que “el sistema ha sido manipulado” y ha reclamado abrir un debate constitucional sobre el funcionamiento de la democracia neozelandesa.
Aunque ha admitido que su partido parte de una posición complicada para formar gobierno, ha recalcado que “es demasiado pronto para cantar victoria”, recordando que aún quedan por computar los votos especiales.
Swarbrick ha criticado asimismo las modificaciones impulsadas por el Ejecutivo de Luxon en las normas de inscripción electoral, afirmando que algunas personas se toparon con obstáculos para registrarse y ejercer su derecho al voto. Ha asegurado, además, que el Gobierno “mintió” sobre los motivos de estos cambios y que la incertidumbre y las reformas legales han condicionado el resultado de las elecciones.
Desde la formación ecologista han reivindicado su labor durante la campaña y han cargado contra la gestión del Ejecutivo saliente. “Los neozelandeses merecen algo mejor”, han concluido, reclamando una política que sea capaz de superar las divisiones.
La contienda electoral representa un reto para Luxon, cuyo partido no ha logrado convencer del todo a la ciudadanía de su capacidad para aliviar el coste de la vida y dinamizar la economía. A su vez, el laborismo de Chris Hipkins tampoco ha conseguido articular una alternativa suficientemente sólida, mientras una parte del voto se ha desplazado hacia fuerzas minoritarias.