Los hutíes de Yemen y las fuerzas armadas saudíes han reanudado en las últimas horas un intenso cruce de bombardeos que ha alcanzado las inmediaciones de la capital yemení, Saná, así como las regiones saudíes de Asir —donde una persona ha resultado herida— y Najrán. Asimismo, instalaciones de la petrolera saudí Aramco en Riad han sido blanco de ataques.
En Saná, la ofensiva se ha materializado en una serie de impactos sucesivos que, por ahora, no han dejado víctimas, de acuerdo con la primera evaluación difundida por la agencia oficiosa hutí Saba. El ataque más preocupante ha estallado en las cercanías del Hospital Materno-Infantil de Al Sabin, según ha denunciado en un comunicado el Ministerio de Salud controlado por los hutíes, que ha señalado que el centro sanitario ha sufrido "daños graves".
"Atacar hospitales e instalaciones sanitarias constituye una flagrante violación del derecho Internacional humanitario y priva a los yemeníes de su derecho fundamental a una atención médica segura", ha denunciado el Ministerio de Salud hutí, que ha subrayado la gravedad del ataque por haberse producido en plena actividad asistencial.
En la misma línea, el portavoz del Ministerio de Sanidad hutí, Anis al Asbahi, ha recalcado que el bombardeo contra el hospital materno-infantil tuvo lugar "en hora punta, cuando el hospital estaba abarrotado de pacientes".
Fuentes locales citadas por el portal yemení South24 han indicado que algunos de los proyectiles han impactado en el Palacio Presidencial de Saná, epicentro del poder hutí en la capital desde que el movimiento rebelde se hiciera con su control hace más de una década, en el arranque de la guerra civil y de la espiral de violencia que continúa devastando el país.
Desde Adén, el Gobierno yemení reconocido por la comunidad internacional ha asegurado posteriormente la "ejecución de un ataque contra objetivos militares vitales legítimos en la capital" con apoyo de su aliado saudí, sin ofrecer por ahora información adicional sobre la operación.
El portavoz militar de los hutíes, Yahya Sari, ha detallado en un comunicado oficial que Arabia Saudí ha llevado a cabo 60 ataques aéreos y con misiles en las últimas 24 horas. Según su versión, cazas F-15 y Typhoon han bombardeado las provincias de Saná, Saada, Taiz, Hajja y Marib.
Represalias contra Aramco y balance de víctimas
Como respuesta, Sari ha informado de un ataque con misiles balísticos y drones contra la compañía petrolera saudí Aramco en Riad. "La operación ha logrado su objetivo, gracias a Alá. Los ataques han sido precisos y directos y han provocado incendios en los lugares atacados", ha señalado.
El portavoz hutí ha defendido el carácter "disuasorio" de esta "escalada" militar. "El precio por despreciar la sangre de nuestro pío pueblo será alto y exorbitante", ha advertido en su mensaje.
El Ministerio de Sanidad bajo control hutí ha publicado un balance de 72 civiles fallecidos y 125 heridos en ataques saudíes desde el inicio de la escalada, el 3 de septiembre, hasta el 3 de octubre. Según sus datos, las infraestructuras sanitarias han sido "sistemáticamente" blanco de los bombardeos: desde 2015, el 55% del sistema sanitario yemení se ha visto obligado a cerrar y los ataques han impactado en el suministro de medicamentos.
Por su parte, el Gobierno yemení reconocido internacionalmente ha informado de 257 operaciones contra posiciones militares hutíes, de acuerdo con la cadena Al Jazira. Además, ha anunciado la toma de la fortaleza de Sama, en el sureste de Taiz, tras "fieros combates" con las fuerzas rebeldes.
En territorio saudí, el servicio de Defensa Civil del reino ha denunciado a través de redes sociales un ataque contra una mezquita en Asir y otro contra una escuela en Najrán, este último sin causar víctimas.
En paralelo, fuerzas leales al Ejecutivo de Adén han comunicado en las últimas horas que han logrado repeler un asalto hutí en la localidad de Jabal Han, en las cercanías de la ciudad de Taiz, que permanece asediada.
Los hutíes lanzaron el 3 de septiembre una ofensiva en áreas de las provincias de Taiz y Hodeida y, desde entonces, han conseguido avances territoriales significativos, entre ellos la captura de la ciudad de Moca y zonas próximas al estrecho de Bab el Mandeb, lo que supone un duro revés para las autoridades reconocidas por la comunidad internacional.