Ampliación | Las facciones libias sellan en Trípoli un pacto para celebrar elecciones en un máximo de 24 meses

Las facciones libias pactan en Trípoli una hoja de ruta electoral para celebrar comicios en un máximo de 24 meses, en medio de apoyos, recelos y críticas internas.

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La representante de la Secretaría General de la ONU para Libia, Hanna Tetteh UNSMIL/X
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Las distintas facciones libias han rubricado este domingo en Trípoli un acuerdo destinado a avanzar en la "hoja de ruta" hacia las esperadas elecciones, llamadas a inaugurar una nueva etapa en el país tras años de guerra. El texto consensuado fija las bases para nombrar al responsable de la Comisión Electoral y para definir el marco legal de los comicios, que deberían celebrarse en un plazo límite de 24 meses.

El pacto contempla además que los ciudadanos con doble nacionalidad puedan optar a cargos públicos, siempre que el aspirante que resulte elegido renuncie a su segunda ciudadanía antes de tomar posesión. Igualmente, abre la puerta a la participación de militares bajo condiciones que aseguren su neutralidad. El documento también establece que no habrá segunda vuelta en las presidenciales si la primera se resuelve por mayoría simple, y rompe el nexo entre el resultado de esas elecciones y las legislativas.

De acuerdo con el borrador difundido por medios libios, los comicios se celebrarán en un "plazo no superior a 24 meses, bajo un único poder ejecutivo e instituciones nacionales unificadas" y, si esta unificación no fuera posible, "las partes trabajarán con la misión de la ONU para encontrar el mejor mecanismo para alcanzar este hito electoral". El nuevo presidente de la Comisión Electoral será Ibrahim Dhaw Al-Hammali.

El llamado comité 4+4 integra a representantes del Gobierno de Trípoli, reconocido por la comunidad internacional, y de las autoridades rivales asentadas en el este del país, enfrentadas desde la guerra civil que estalló tras la muerte en 2011 del dirigente libio Muamar Gadafi. Desde entonces, la trayectoria política de Libia ha estado dominada por la fragmentación institucional y episodios de gran inestabilidad.

Un impulso clave para el proceso electoral

Los principales firmantes, el primer ministro del Ejecutivo de Trípoli, Abdulhamid Dbeibé, y el alto mando de las fuerzas del este, Sadam Haftar, han presentado el acuerdo como un movimiento decisivo para el futuro del país. Dbeibé lo ha definido como "Un paso importante" que "fortalece el camino que hemos abogado desde el principio: acabar con las constantes etapas de transición para encaminarnos a las elecciones".

Haftar, hijo del mariscal Jalifa Haftar, líder de facto en el este de Libia, ha celebrado igualmente un hito que, a su juicio, "elimina los obstáculos que durante mucho tiempo han impedido al pueblo libio alcanzar sus aspiraciones de celebrar elecciones presidenciales y legislativas simultáneas lo antes posible".

"Este acuerdo implica que ya no puede haber más demora", ha recalcado, antes de reconocer el papel de su padre como figura clave en este desenlace, "quien ha respaldado estos esfuerzos y apoyado cualquier esfuerzo que ayude a los libios a llevar al país a un estado de estabilidad permanente".

Para la representante de la Secretaría General de la ONU, Hanna Tetteh, "la firma de hoy representa un paso importante para superar el impasse político e institucional que ha retrasado el proceso electoral de Libia".

"La responsabilidad ahora es traducir este acuerdo en acciones concretas: a través de su aprobación nacional, la implementación del marco electoral acordado y los esfuerzos continuos para crear las condiciones institucionales y políticas necesarias para elecciones creíbles. Naciones Unidas seguirán facilitando y apoyando este proceso, mientras que la propiedad del futuro político de Libia permanece firmemente en manos del pueblo libio", afirmó Tetteh.

Reticencias internas y críticas al proceso

En la ceremonia de firma faltó, entre otros, el presidente del Alto Consejo de Estado, principal órgano consultivo del Gobierno reconocido internacionalmente, que desde hace meses acusa a la ONU de haber desvirtuado el proceso electoral.

Mohamed Takala ha expresado en una carta reciente a Tetteh su apoyo a la celebración de elecciones, pero subrayando que deben sustentarse en el consenso nacional y en la legitimidad de las instituciones. A ello se suma el rechazo manifestado por varias formaciones políticas libias a los modelos electorales que se están debatiendo.

El propio Takala ha aclarado que su ausencia en la firma de este domingo responde a un gesto de protesta y no a una oposición frontal al acuerdo. Un representante suyo estampó la firma en su nombre y, además, el Alto Consejo de Estado tendrá tres miembros en la futura junta electoral.

Oposición del Consejo Presidencial

Quien se ha posicionado abiertamente contra la dinámica de estas negociaciones es el jefe del Consejo Presidencial, Mohamed Menfi, que esta semana ha denunciado en redes sociales la opacidad del proceso, aunque su visto bueno no es imprescindible para que el acuerdo entre en vigor.

"No es aceptable que se otorguen a ciertas partes internacionales documentos y acuerdos libios relacionados con el futuro del país antes de que se presenten con transparencia a los libios, sus instituciones oficiales y sus fuerzas nacionales", ha argumentado.

"La Misión de las Naciones Unidas debe seguir siendo facilitadora de un proceso que pertenezca a los libios, no que sus procedimientos se conviertan en objeto de cuestionamiento respecto a la neutralidad y transparencia del proceso", ha añadido antes de insistir que "quienes son responsables de la crisis no pueden formar parte de la solución", en una alusión indirecta al peso creciente de Sadam Haftar en las conversaciones.