El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha reiterado la urgencia de articular un marco de convivencia pacífica entre los Estados de Oriente Próximo, libre de presiones o intervenciones foráneas, y ha subrayado que cualquier alto el fuego real debe implicar el fin de los combates en todos los escenarios abiertos.
“Hoy se vuelve a hablar de guerra, pero yo ya pienso en el período posterior”, ha afirmado el jefe de la diplomacia iraní, que ha recalcado que Teherán mantendrá su línea política aunque se produzca una nueva escalada militar. En este sentido, ha apuntado que, si prevalece la racionalidad, sus rivales evitarán una nueva intervención armada contra Irán, tras haberla intentado en dos ocasiones.
Araqchi ha indicado que los misiles iraníes han destruido decenas de aviones de combate estadounidenses estacionados en bases en tierra y ha recalcado que la estabilidad en la región solo será posible con una respuesta integral a los distintos focos de conflicto. En este marco, ha sostenido que Irán apoya las propuestas orientadas a reforzar la seguridad interna de los Estados vecinos y a mejorar su autonomía para apoyarse en sus propios recursos.
En lo relativo al estrecho de Ormuz, el ministro ha avanzado que se revisará su gestión mediante un nuevo esquema de colaboración con Omán. Ha precisado que el contexto actual obliga a replantear las rutas y los mecanismos de supervisión de este corredor estratégico, a través de consultas permanentes entre ambos países, recordando que en el pasado se garantizaba su seguridad sin imponer trabas a la navegación.
Por último, el responsable iraní ha instado a quienes promovieron ofensivas anteriores a descartar cualquier nuevo ataque y a aceptar la postura de Teherán. “Los enemigos nunca deben repetir la opción del fracaso de la agresión militar”, ha señalado, al tiempo que ha vuelto a defender la cooperación con los países vecinos, en especial con los del golfo Pérsico, como instrumento esencial para alcanzar una paz estable y duradera en la región.