Bukele y el primer ministro de Haití coordinan el rescate de cuatro militares salvadoreños secuestrados

Bukele y el primer ministro haitiano refuerzan la coordinación militar para rescatar a cuatro soldados salvadoreños secuestrados por pandillas en Haití.

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Manifestantes salen a la calle para protestar contra la inseguridad y la violencia de las bandas en Puerto Príncipe, Haití. Patrice Noel/ZUMA Press Wire/dpa
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El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha mantenido una conversación telefónica con el primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, para articular la ofensiva de seguridad de gran alcance puesta en marcha con el objetivo de localizar y liberar a los cuatro militares salvadoreños desaparecidos tras una emboscada de pandillas en territorio haitiano.

Durante la comunicación, ambos dirigentes han ratificado su voluntad de profundizar en la cooperación bilateral y en la coordinación operativa en el marco de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), según han detallado ambas administraciones en sendos comunicados oficiales. Bukele ha subrayado la firmeza del despliegue en curso y ha expresado su agradecimiento por el apoyo de la población local y de las autoridades de seguridad haitianas.

El Gobierno salvadoreño mantiene en la zona a más de 2.000 soldados “en una operación a gran escala respaldada por diversos países y organismos internacionales”. Los efectivos rastrean el área de Plaine du Cul-de-Sac y los alrededores de Santo --en la región metropolitana de Croix-des-Bouquets-- en busca de los cuatro aerotécnicos, especializados en evacuaciones médicas dentro de la misión internacional, que fueron interceptados el pasado fin de semana cuando se desplazaban en un convoy.

El Ejecutivo haitiano, por su parte, ha reiterado su solidaridad con las familias de los militares salvadoreños y ha reafirmado su compromiso de colaborar con los socios internacionales, bajo el respeto a la soberanía nacional, para restablecer el orden en el país.

El secuestro tuvo lugar en un contexto de creciente tensión, tras un ataque que dejó cuatro efectivos internacionales heridos y varios presuntos pandilleros muertos, lo que llevó a un ultimátum previo de Bukele, en el que advirtió a las bandas armadas de que lanzaría una ofensiva total si no liberaban con vida a los rehenes.