Un ciberataque en Francia pone los frigoríficos de cientos de supermercados a 50 grados y provoca pérdidas millonarias

Los piratas informáticos han manipulado los sistemas de refrigeración de establecimientos de Intermarché, Super U y E.Leclerc, provocando la pérdida de grandes cantidades de alimentos frescos y congelados. La Fiscalía de París ha abierto una investigación para esclarecer el ataque

5 minutos

Supermercado de Transgourmet TRANSGOURMET
Añadir DEMÓCRATA en Google

Publicado

Última actualización

5 minutos

Un ciberataque de gran alcance ha afectado a cientos de supermercados en Francia durante la madrugada de este lunes, 12 de octubre, después de que un grupo de piratas informáticos lograra acceder a los sistemas de refrigeración de numerosos establecimientos y modificar de forma remota sus temperaturas. La ofensiva ha provocado la pérdida de grandes cantidades de productos frescos y congelados, con daños económicos que podrían alcanzar varios millones de euros y que han obligado a distintas cadenas de distribución a activar sus protocolos de emergencia.

Entre las principales empresas afectadas figuran Intermarché, Coopérative U y, según las primeras informaciones, E.Leclerc, además de otros establecimientos comerciales. Los atacantes habrían aprovechado vulnerabilidades en versiones antiguas del software de refrigeración de la compañía danesa Danfoss para alterar el funcionamiento de los equipos, activando de manera continuada una función de descongelación que habitualmente se utiliza durante periodos breves. En algunos sistemas, la temperatura programada llegó a situarse en 50 grados, aunque eso no significa que todos los frigoríficos alcanzaran físicamente esa temperatura.

Los hackers manipulan la refrigeración y provocan la pérdida de alimentos

El ataque comenzó durante la noche del domingo al lunes y afectó a los sistemas encargados de mantener la cadena de frío en supermercados y establecimientos alimentarios. Según las primeras investigaciones técnicas, los ciberdelincuentes consiguieron activar a distancia el mecanismo de descongelación de los equipos, impidiendo que los frigoríficos y congeladores mantuvieran las temperaturas necesarias para conservar los alimentos.

Esta función, diseñada para eliminar periódicamente el hielo acumulado en los sistemas frigoríficos, habría sido modificada para permanecer activada durante horas. Como consecuencia, numerosas cámaras y vitrinas comenzaron a calentarse en lugar de refrigerar los productos, provocando que alimentos como carnes, pescados, lácteos y congelados dejaran de cumplir las condiciones de conservación exigidas.

El problema se detectó principalmente durante la apertura de los establecimientos este lunes por la mañana. En algunos supermercados, los trabajadores encontraron temperaturas anormalmente elevadas y productos que habían perdido completamente la cadena de frío, lo que obligó a retirar mercancías de la venta. En otros casos, donde la incidencia se produjo más tarde, los empleados consiguieron recuperar parte de los alimentos antes de que resultaran inutilizables.

Hasta 200 supermercados Intermarché afectados y pérdidas de cientos de miles de euros

Las primeras estimaciones apuntan a que entre 150 y 200 establecimientos Intermarché podrían haberse visto afectados, mientras que Coopérative U ha reconocido incidencias en cerca de un centenar de tiendas. También se han comunicado problemas en establecimientos de E.Leclerc y otros comercios equipados con sistemas similares, incluidos negocios independientes y establecimientos mayoristas. El número definitivo de afectados todavía no se ha determinado.

Uno de los casos más significativos se ha registrado en Haguenau, en la región francesa de Alsacia, donde un supermercado Intermarché habría tenido que desechar todo su inventario de productos congelados, con unas pérdidas estimadas en 50.000 euros. En otro establecimiento de la misma localidad, identificado como E.Leclerc en diversas informaciones, los daños por la destrucción de alimentos frescos y congelados podrían alcanzar los 220.000 euros.

Solo estos dos negocios acumularían, por tanto, pérdidas cercanas a los 270.000 euros, una cifra que refleja las posibles consecuencias económicas de la ofensiva. A escala nacional, el impacto podría elevarse a varios millones de euros, aunque las empresas todavía están evaluando el valor de la mercancía destruida y los gastos derivados de la reparación de los equipos.

Intermarché y Coopérative U activan equipos de emergencia

La magnitud del incidente ha llevado a las cadenas afectadas a movilizar a sus equipos técnicos para intentar recuperar cuanto antes el funcionamiento de los sistemas frigoríficos. Intermarché ha reconocido los problemas registrados en numerosos establecimientos y ha puesto en marcha medidas destinadas a facilitar el reabastecimiento de los supermercados que han tenido que retirar productos de sus estanterías.

Por su parte, Dominique Schelcher, presidente de Coopérative U, ha confirmado públicamente que varios establecimientos de su red han sufrido las consecuencias del ataque. El responsable de la cadena ha calificado la situación de "inédita" y de "extrema gravedad", al considerar especialmente preocupante que los ciberdelincuentes hayan actuado sobre instalaciones esenciales para garantizar la conservación de los alimentos.

La compañía ha activado equipos de crisis y está trabajando con especialistas en refrigeración para restablecer los sistemas afectados. La prioridad de los establecimientos consiste en recuperar las condiciones adecuadas de almacenamiento, evaluar qué mercancías deben destruirse y garantizar que los productos puestos a la venta cumplen las exigencias de seguridad alimentaria.

La Fiscalía de París investiga el origen del ciberataque

La Fiscalía de París ha abierto una investigación para determinar las circunstancias del ataque, identificar a sus responsables y establecer el alcance de los daños. Las pesquisas también deberán aclarar si las incidencias registradas en distintas cadenas responden a una misma vulnerabilidad informática y qué mecanismos permitieron a los atacantes acceder a los controles de refrigeración.

Los primeros indicios apuntan a versiones antiguas del software desarrollado por Danfoss, utilizadas para gestionar a distancia las instalaciones frigoríficas. No obstante, todavía no se ha confirmado públicamente qué vulnerabilidad concreta fue explotada ni si los atacantes accedieron directamente a los sistemas del fabricante o a las instalaciones de sus clientes.

El incidente pone de manifiesto los riesgos de ciberseguridad asociados a los sistemas industriales conectados a internet, especialmente cuando controlan equipos físicos indispensables para el funcionamiento de negocios y servicios. A diferencia de otros ataques informáticos destinados al robo de información o al bloqueo de ordenadores, esta ofensiva ha tenido consecuencias materiales inmediatas, al alterar las condiciones de conservación de los alimentos.

La cadena de frío, un elemento esencial para la seguridad alimentaria

El ataque también ha puesto el foco en la importancia de mantener una cadena de frío ininterrumpida durante el almacenamiento, transporte y comercialización de alimentos. Los productos congelados y refrigerados deben conservarse dentro de unos límites de temperatura adecuados para reducir el riesgo de proliferación de microorganismos y evitar su deterioro.

Cuando se produce una alteración prolongada de esas condiciones, los establecimientos pueden verse obligados a retirar y destruir grandes cantidades de mercancía, incluso aunque algunos productos no presenten señales visibles de deterioro. Esta circunstancia explica por qué los daños económicos pueden ser tan elevados en un ataque que, aparentemente, se limita a modificar los controles digitales de los frigoríficos.

Las autoridades francesas y las empresas afectadas continúan trabajando para determinar el alcance total del ciberataque, restaurar los sistemas y cuantificar las pérdidas. Por el momento, se desconoce la identidad de los responsables y no se ha confirmado cuál fue su motivación, mientras la investigación trata de esclarecer cómo una manipulación informática consiguió afectar simultáneamente a numerosos establecimientos alimentarios de Francia.