El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, ha acusado este miércoles al Gobierno de Estados Unidos de intensificar al máximo su política de presión contra la isla, con el objetivo de “apoderarse” del país y “controlar su economía”, en coherencia con la línea marcada por anteriores administraciones estadounidenses.
“Todos conocen que el Gobierno de Estados Unidos ha reforzado en extremo la agresión contra Cuba con la pretensión pública y manifiesta de apoderarse del país, controlar su economía y ejercer dominación”, ha señalado el jefe de la diplomacia cubana en su intervención previa a la votación en la ONU de un proyecto de resolución que reclama el fin del bloqueo impuesto por Washington al país caribeño.
En su discurso, Rodríguez ha denunciado que el actual bloqueo de combustible, vigente desde comienzos de año, “amenaza la vida de los cubanos e intenta destruir a un Estado soberano por la vía de la asfixia económica”.
“Ningún pueblo merece el sufrimiento que hoy se nos impone”, ha insistido, aludiendo a las serias dificultades que afronta la isla en el ámbito sanitario y en el suministro de medicamentos “vitales para tratar enfermedades”. Ha recalcado además que Cuba “no supone una amenaza”, mientras que “el bloqueo estadounidense sí”.
El ministro ha criticado que Washington mantenga una estrategia de “imposición de la paz mediante la fuerza”, aplicada no solo contra Cuba, sino también “contra otros países del mundo”, y ha advertido de que “cada minuto de deliberaciones en la Asamblea Nacional de la ONU implica daños extraordinarios para el pueblo”.
“Esos daños que ocasiona el bloqueo a los cubanos son deliberadamente infligidos por decisión política de Washington”, ha remarcado, antes de acusar a Estados Unidos de intentar desencadenar una “crisis humanitaria”, pese a que, según ha subrayado, la mayoría de los ciudadanos estadounidenses apuestan por normalizar los lazos bilaterales y rechazan el uso de la fuerza militar.
El martes se produjo además un nuevo episodio de tensión diplomática cuando el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, mantuvo un tenso cruce de palabras con Rodríguez, enmarcado en el deterioro de las relaciones y el endurecimiento del bloqueo estadounidense.
El choque se originó después de que el ministro cubano interrumpiera lo que luego calificó en redes sociales como un discurso “ofensivo” del representante estadounidense, quien mostró una fotografía en blanco y negro del líder cubano Fidel Castro luciendo un reloj Rolex en la muñeca.
En respuesta a lo ocurrido, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha asegurado que “Cuba no retrocederá” y “menos aún frente a presiones y órdenes yanquis”. “Bravo Rodrígez y demás compañeros de nuestra delegación por tan firme actitud frente a la falta de respeto, la arrogancia y la prepotencia imperial”.
“No podrán esperar menos de este pueblo”, ha añadido, para recordar a continuación que la sede de la ONU “es un espacio de igualdad soberana entre los Estados, donde Cuba defenderá siempre los derechos que le confieren la Carta y los reglamentos de Naciones Unidas”, ha concluido.