El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha instado a los alcaldes y a las administraciones regionales a implicarse de forma directa en la lucha contra la delincuencia, subrayando que “no se acostumbren a convivir con los problemas”. Su mensaje se enmarca en la línea de firmeza en seguridad que ha adoptado desde su llegada al poder y en la que ha reiterado su negativa a entablar conversaciones con organizaciones criminales.
“Para alcanzar la paz no voy a dialogar con el terrorismo, lo estoy enfrentando con toda la capacidad del Estado dentro del marco de la Constitución y la ley y bajo el amparo del Estado de derecho hasta derrotar al crimen en todas sus expresiones”, ha recalcado en un acto celebrado en Cúcuta, una zona donde las autoridades colombianas han intensificado recientemente sus operaciones.
De la Espriella ha insistido en que Colombia, durante los últimos cuatro años, en alusión al mandato de Gustavo Petro, “estuvo regida por un gobierno complaciente con el terrorismo” y que, a su entender, esa etapa “enseña que la normalización del delito es imposible”.
En este contexto, ha remarcado que su propósito es “devolverle la seguridad a la patria por la razón o por la fuerza”. “Tengo la decisión, la ardentía, el carácter y la autoridad para hacerlo. Cuento con una fuerza pública vigorosa y con los medios necesarios para derrotar al crimen”, ha añadido, dejando claro que espera contar con el respaldo de los mandatarios municipales y distritales como socios en esta estrategia.
El nuevo jefe de Estado colombiano, que aún no ha cumplido un mes en el cargo, ha manifestado que su aspiración es dejar una Colombia “convertida en un remanso de paz”, “donde las familias puedan vivir sin miedo y donde la autoridad legítima del Estado se sienta en cada rincón”.
En la misma línea, el ministro de Defensa, el general Jorge Mora, ha enfatizado que “a los terroristas no se les negocia el miedo ni se les concede terreno”. “Se les enfrenta con toda la capacidad legítima del Estado”, ha insistido, tras la ofensiva anunciada como respuesta al atentado con coche bomba del ELN en Cúcuta, que dejó un fallecido y once heridos.
“Lo ocurrido en Cúcuta demuestra que la reacción oportuna de nuestra Fuerza Pública puede marcar la diferencia entre una amenaza y una tragedia”, ha afirmado, defendiendo la operación con la que Bogotá sostiene haber impedido otro posible ataque con coche bomba.
Mora ha advertido de que Colombia “no se arrodilla ante el terrorismo”. “La seguridad de los ciudadanos está primero, y quienes atenten contra ella deben responder ante la justicia”, ha concluido.