La hasta ahora ministra de Descentralización, Fe y Comunidades, Miatta Fahnbulleh, presentó este martes su renuncia al cargo, convirtiéndose en la primera integrante del Ejecutivo británico que abandona el Gobierno en pleno aumento de las presiones internas sobre el primer ministro, Keir Starmer, para que deje el puesto tras la debacle sufrida en las elecciones locales del pasado jueves.
“Esta mañana he enviado mi carta de dimisión al primer ministro. Insto al primer ministro a que haga lo correcto por el bien del país y del partido, y a que establezca un calendario para una transición ordenada”, ha señalado en un mensaje en redes sociales, en el que ha publicado su carta de dimisión.
En la misiva, Fahnbulleh destaca el “privilegio” de haber formado parte de un Gobierno que “trabaja arduamente en todos los niveles para lograr el cambio que el país necesita” y recuerda su trayectoria primero como secretaria de Estado de Consumidores de Energía y, posteriormente, como responsable de Descentralización, Fe y Comunidades.
Se va señalando "errores" de Starmer
“Aunque se han logrado avances, no hemos actuado con la visión, la rapidez y la ambición que exige nuestro mandato de cambio. Tampoco hemos gobernado como un Partido Laborista claro en sus valores y firme en sus convicciones”, ha lamentado, señalando que el Ejecutivo de Starmer ha cometido “errores” como recortes a servicios sociales.
“El mensaje en las puertas de los hogares fue claro: usted, primer ministro, ha perdido la confianza y la credibilidad del público”, ha recalcado para insistir en que Reino Unido se enfrenta a “enormes desafíos” y la ciudadanía reclama “a gritos la magnitud de cambio que esto requiere”.
Como conclusión, Fahnbulleh sostiene que tanto la opinión pública como ella misma no confían en la capacidad de Starmer para encabezar ese cambio y le reclama una salida ordenada. “Le insto a hacer lo correcto por el país y por el partido, y a establecer un calendario para una transición ordenada, de modo que un nuevo equipo pueda ofrecer el cambio que prometimos al país”, ha exigido.
Su renuncia, la primera dentro del gabinete de Starmer, se produce después de que más de 70 diputados laboristas hayan elevado el tono en las últimas horas y reclamado la dimisión de Starmer como líder del Partido Laborista y como primer ministro británico.
Esta nueva sacudida interna llega tras el desplome del partido en las elecciones locales, en las que la formación de ultraderecha Reform, encabezada por Nigel Farage, ganó terreno, mientras que, por ahora, Starmer ha rechazado dejar el cargo alegando que su marcha solo profundizaría el “caos” político en el país.