EEUU reivindica avances en Gaza pero anticipa una ardua reconstrucción un año después de Sharm el Sheij

EEUU reivindica avances tras la cumbre de Sharm el Sheij, pero admite que la reconstrucción de Gaza será larga, compleja y llena de obstáculos.

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Un niño palestino camina delante de una tienda de campaña en la ciudad de Gaza Salah Hashem / Zuma Press / Europa Press
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El Gobierno de Estados Unidos ha destacado este martes los “notables logros” y avances “reales” conseguidos un año después de la Cumbre de Paz celebrada en la localidad egipcia de Sharm el Sheij, que reunió a una veintena de mandatarios internacionales para refrendar el plan impulsado por el presidente Donald Trump sobre el futuro de la Franja de Gaza, dos años después de los ataques de Hamás y de la posterior ofensiva militar israelí.

“Estamos logrando avances reales hacia una Gaza desmilitarizada, donde los palestinos puedan vivir sin el dominio de Hamás e Israel pueda gozar de una seguridad genuina y duradera”, ha señalado el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, al cumplirse el primer aniversario del acuerdo firmado por Trump y los líderes de Qatar, Egipto y Turquía.

El portavoz de Exteriores ha elogiado de forma reiterada al inquilino de la Casa Blanca, cuyo liderazgo “puso fin a una guerra que no parecía tener un final a la vista”. Hasta la cita de Sharm el Sheij, los bombardeos y operaciones de Israel sobre la Franja de Gaza habían causado cerca de 67.900 muertos y más de 170.000 heridos, según las autoridades del enclave palestino.

“Desde ese avance histórico, una serie de logros notables han sentado las bases para una nueva Gaza: un alto el fuego duradero, la devolución de todos los rehenes, tanto vivos como fallecidos, la creación de la Junta de Paz y de una administración tecnocrática palestina para gobernar Gaza, y un plan de recuperación con un presupuesto completo”, ha afirmado Pigott.

El portavoz ha indicado además que el flujo de ayuda humanitaria “también ha aumentado” y que su “desvío por parte de Hamás se ha reducido”, aunque ha reconocido que la reconstrucción del enclave palestino “será un proceso arduo que se prolongará durante varios años, y (que) su puesta en práctica resultará difícil”.

El pasado sábado se cumplió un año de la entrada en vigor del alto el fuego, sin que se haya activado todavía su segunda fase. Desde entonces, cerca de 1.500 palestinos han muerto y más de 5.100 han resultado heridos en ataques israelíes, de acuerdo con los datos del Ministerio de Sanidad gazatí, controlado por el grupo islamista palestino, que acusa a Israel de bloquear la llegada de ayuda y de materiales básicos, otro de los compromisos recogidos en el pacto.

En este periodo, las fuerzas israelíes han ampliado además la denominada ‘línea amarilla’, a la que se replegaron tras el acuerdo, y que ha pasado de abarcar en torno al 51% de la Franja a superar el 60%. Según el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, esta situación se mantendrá hasta el desarme de Hamás, lo que incrementa el hacinamiento de una población prácticamente desplazada en su totalidad por la devastadora ofensiva israelí.

En contraste, otros elementos del acuerdo, como la liberación de los secuestrados y la entrega de los cuerpos de rehenes tras los ataques del 7 de octubre, así como los trabajos para la creación y despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización, sí se han materializado o han registrado progresos. No obstante, estos avances no se han traducido en un proceso amplio que permita consolidar los principales objetivos políticos, humanitarios y de estabilización previstos.