EEUU y Canadá cierran un pacto comercial para evitar aranceles del 50% a sus productos

EEUU y Canadá negocian a contrarreloj un pacto para rebajar aranceles del 50% a productos canadienses y evitar un choque comercial de 20.000 millones.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo canadiense, Mark Carney Europa Press/Contacto/Christopher Katsarov
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Los equipos negociadores de Estados Unidos y Canadá apuran este viernes las últimas horas para intentar cerrar un acuerdo comercial que frene la entrada en vigor de aranceles del 50% sobre determinados productos canadienses, tras varias semanas de intensas conversaciones entre ambos socios.

Según ha avanzado la agencia Bloomberg, citando a fuentes próximas al diálogo, Washington habría aceptado rebajar los aranceles sobre los automóviles canadienses hasta el 15% y situar en el 25% los aplicados al acero y al aluminio, dos sectores que han estado en el centro de las disputas comerciales de los últimos meses.

De acuerdo con estas mismas fuentes, responsables estadounidenses han indicado que las conversaciones "van por el buen camino a instancias de llegar a un acuerdo" y confían en sellar un compromiso antes de que se activen los nuevos gravámenes.

A comienzos de esta semana, la Casa Blanca se mostraba dispuesta a recortar a la mitad los actuales aranceles del 50% que pesan sobre algunas importaciones de aluminio y acero procedentes de Canadá. Sin embargo, la presión de los representantes de estas industrias llevó al Gobierno estadounidense a estudiar límites adicionales a esa rebaja. Bajo el esquema de un posible cupo arancelario, las compras que excedieran un volumen pactado seguirían soportando el tipo general del 50%.

"El acuerdo con Canadá avanza", ha declarado Trump a los periodistas este viernes. "Solo hago buenos acuerdos --acuerdos mucho mejores para Estados Unidos, tanto con Canadá como con México", ha agregado.

En este contexto, Washington busca endurecer las condiciones de acceso al mercado estadounidense para los automóviles, mientras Ottawa aspira a mantener un mayor margen de maniobra. Por ello, ambas delegaciones han celebrado reuniones en la sede del Departamento de Comercio de Estados Unidos para cerrar los detalles del pacto, después de que Trump calificara de "trato discriminatorio" el régimen aplicado a las exportaciones canadienses.

Al mismo tiempo, el Gobierno canadiense persigue una rebaja de los aranceles sobre la madera y la eliminación completa de la amenaza de nuevos gravámenes del 50% anunciados por Trump el pasado mes de julio.

Las negociaciones se han desarrollado a contrarreloj, a escasas horas de que Estados Unidos comenzara a cobrar los aranceles del 50%, que afectarían a importaciones canadienses por un valor aproximado de 20.000 millones de dólares (17.280 millones de euros).

El presidente estadounidense decidió el miércoles conceder un aplazamiento de tres días a la aplicación de esos aranceles, que debían entrar en vigor el jueves, tras alcanzar un entendimiento por el que se retomaría la construcción del oleoducto Keystone XL, destinado a conectar Nebraska con la provincia canadiense de Alberta.

Paralelamente, el vicepresidente JD Vance ha defendido la política proteccionista desde una planta siderúrgica en Ohio, subrayando los beneficios de las tarifas para la industria nacional de fabricación de metales. Al mismo tiempo, representantes del sector siderúrgico estadounidense han alertado de que cualquier exención o reducción arancelaria a Canadá podría poner en peligro las inversiones y el empleo en las plantas locales.