Las autoridades de República Democrática del Congo (RDC) han actualizado este lunes el balance del brote de ébola declarado a mediados de año en el este del país, que ya ha dejado más de 2.900 fallecidos y ha sobrepasado el umbral de los 6.000 contagios confirmados. El avance de la epidemia mantiene activadas las alertas internacionales ante el riesgo de que desborde por completo la capacidad de respuesta sanitaria.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) ha detallado que hasta la fecha se han contabilizado 6.041 infecciones, con 2.911 muertes y 1.366 personas que han logrado superar la enfermedad. Además, 619 pacientes permanecen aislados o ingresados, mientras que la tasa de seguimiento de contactos se sitúa en el 82,4%.
El organismo ha precisado igualmente que seis provincias --Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur, Tshopo, Alto Uélé y Bajo Uélé-- se han visto golpeadas por este brote y ha añadido que “las intervenciones se siguen reforzando en Ituri, Kivu Norte y Alto Uélé, con acciones continuas de seguimiento, atención y prevención”, tal y como recoge un comunicado difundido por el Ministerio de Comunicación congoleño en redes sociales.
El actual brote en RDC se ha convertido ya en el más letal registrado en el país, por encima del que tuvo lugar entre 2018 y 2020. Las proyecciones apuntan a que podría incluso superar al devastador episodio vivido entre 2014 y 2016 en África occidental, que dejó 28.616 casos y 11.325 muertos en Guinea, Liberia y Sierra Leona, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
RDC --que en diciembre de 2025 declaró oficialmente el final de otro brote en la región de Kasai-- está considerado el país con mayor experiencia mundial en la gestión del virus del ébola, tras haber afrontado más de una decena de brotes desde que se identificó el patógeno en 1976 en un doble foco, uno de ellos en la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, que dio nombre a la enfermedad.