El gobernador del estado mexicano de Sinaloa, Rubén Rocha, ha vuelto este viernes a ejercer como titular del Ejecutivo regional después de permanecer tres meses apartado de la responsabilidad institucional. Solicitó esa separación de forma voluntaria con el fin de presentarse ante la Fiscalía en el marco de la investigación abierta por unos supuestos lazos con el narcotráfico.
El mandatario ha anunciado su regreso al cargo “con la frente limpia y en alto, y con la fuerza de la verdad de (su) lado”, tal y como ha destacado en sus perfiles en redes sociales, tras someterse al procedimiento judicial de las autoridades mexicanas “como un ciudadano llano, de frente y sin escudarme en el fuero constitucional propio de mi investidura, a cuya protección renuncié por personal convicción”.
“Durante el lapso que comprendió mi licencia temporal del cargo (...), me puse a la orden del sistema de justicia de nuestro país para ser investigado de las falsas acusaciones, que con motivaciones políticas e injerencistas de la ultraderecha nacional y extranjera, me hiciera sin ninguna prueba, una oficina del Gobierno de Estados Unidos, pretendiendo lesionar con sus calumnias nuestra soberanía nacional”, ha indicado en un largo comunicado público.
Rocha ha recalcado además que la Fiscalía no aprecia “los mínimos elementos de prueba que sustenten (su) participación en conducta penal alguna”. “O sea no he cometido ningún delito, conforme al marco constitucional y legal de nuestro país. Soy ajeno e inocente de las patrañas que se han urdido en mi contra para dañar (...) al movimiento político de izquierda en el que milito”, ha concluido.
El dirigente regional había solicitado en mayo al Congreso de Sinaloa una licencia temporal para dejar el cargo y poder encarar sin interferencias las acusaciones de narcotráfico formuladas por Estados Unidos contra él y otros nueve altos cargos estatales.