El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ha presentado de nuevo este domingo una solicitud para ausentarse de forma temporal de su puesto, en un contexto de fuerte controversia apenas un día después de su reincorporación oficial al Gobierno estatal.
“Por así considerarlo pertinente, me presento ante ese honorable Poder Legislativo para efecto de solicitar licencia temporal con carácter indefinido, por más de treinta días, al cargo de Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa”, ha comunicado el mandatario en un documento difundido a través de sus redes sociales.
La nueva petición de licencia ha sido ingresada ante el Congreso local de Sinaloa, tan solo unas jornadas después de que Rocha retomara sus funciones el pasado viernes, tras haber permanecido 112 días apartado del ejercicio del cargo mientras avanzaban las pesquisas en su contra por supuestos delitos vinculados al narcotráfico.
En su regreso inesperado del viernes, Rocha proclamó que estaba “de regreso”, y que “asumía nuevamente la responsabilidad de gobernar y trabajar por Sinaloa y su gente”, después de varios meses fuera del puesto, a iniciativa propia, para presentarse ante la Fiscalía en el marco de la investigación abierta por presuntos lazos con el narcotráfico.
Al mismo tiempo, defendió que las acusaciones en su contra respondían a motivaciones políticas e injerencistas, señalando a sectores de la ultraderecha tanto nacional como extranjera. En esa línea, reiteró su apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum y subrayó su compromiso con la soberanía, la democracia y la independencia de México.
El retorno de Rocha ha desatado un intenso debate político interno, en el que ha cobrado especial relevancia la postura de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, quien sostuvo que “ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación”, y alertó de que el “poder sin principios se convierte en arrogancia”.
Rocha insistió en que la Fiscalía no aprecia “los mínimos elementos de prueba que sustenten (su) participación en conducta penal alguna”. “O sea no he cometido ningún delito, conforme al marco constitucional y legal de nuestro país. Soy ajeno e inocente de las patrañas que se han urdido en mi contra para dañar (...) al movimiento político de izquierda en el que milito”, ha remachado.
El pasado mes de mayo, el gobernador ya había solicitado al Congreso de Sinaloa un permiso para separarse temporalmente de la gubernatura y así hacer frente a las imputaciones por narcotráfico formuladas por Estados Unidos contra él y otros nueve altos cargos del Gobierno estatal.