El jefe de la OMS viaja a RDC en plena expansión de un brote de ébola sin precedentes

El director de la OMS se desplaza a RDC para evaluar un brote de ébola que se expande con rapidez y carece de medios diagnósticos y respuesta suficientes.

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Trabajadores médicos trasladan en Bunia (Ituri) a una víctima del brote de ébola en RDC  Europa Press/Contacto/Xinhua

Trabajadores médicos trasladan en Bunia (Ituri) a una víctima del brote de ébola en RDC Europa Press/Contacto/Xinhua

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El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, se encuentra ya en Bunia, capital de la provincia congoleña de Ituri, para supervisar sobre el terreno, desde el epicentro de la emergencia, la respuesta a uno de los brotes de ébola más graves registrados en la historia reciente de este país africano.

El último informe difundido el pasado viernes por la OMS sobre la evolución del brote describe un estallido vírico “que sigue evolucionando rápidamente y aumenta en casos, extensión geográfica y transmisión interfronteriza” hacia territorio ugandés. Las autoridades sanitarias contabilizan 18 fallecidos y 134 contagios confirmados, mientras se investigan como sospechosos 223 muertes adicionales y 906 posibles infecciones.

Desde la actualización anterior, del 21 de mayo, la OMS ha incorporado 49 nuevos casos confirmados y ocho muertos más. En paralelo, se han añadido 160 casos sospechosos y 47 fallecimientos potencialmente vinculados al virus, que han pasado a engrosar el registro de Naciones Unidas en la última semana. Entre los afectados figura un caso confirmado en un ciudadano de Estados Unidos que atendió a pacientes en República Democrática del Congo y que está recibiendo tratamiento médico en Alemania.

Coincidiendo con la llegada de Tedros al país, Médicos sin Fronteras (MSF) ha advertido en un comunicado de que el brote se está extendiendo a un ritmo alarmante en un contexto extremadamente complejo. “Nunca antes un brote de ébola había registrado tantos casos tan poco tiempo después de su declaración”, ha señalado la organización, cuyos equipos “están presenciando una respuesta que aún no se ha adaptado a la rápida propagación de la epidemia”.

A diferencia de la mayoría de emergencias previas relacionadas con la enfermedad del ébola, este episodio está causado por el virus Bundibugyo, para el que no existen vacunas autorizadas ni terapias específicas, y cuyo diagnóstico resulta especialmente complicado por la escasa capacidad disponible para efectuar pruebas.

MSF subraya que, en la situación actual, nadie conoce con precisión la verdadera magnitud ni la gravedad del brote: cada día se notifican nuevos casos sospechosos, pero centenares de muestras permanecen aún pendientes de análisis en los laboratorios.

La ONG denuncia además que el número de organizaciones médicas especializadas desplegadas sobre el terreno continúa siendo claramente insuficiente y que el apoyo operativo que se presta, “incluido el nuestro”, está muy por debajo de lo necesario. La población afectada, insiste, requiere con urgencia una respuesta proporcional a la dimensión de la crisis sanitaria que afronta.

Para lograr un cierto control de la situación, aunque sea parcial, las entidades humanitarias reclaman una ampliación inmediata de la capacidad de diagnóstico mediante pruebas y una mejora rápida, coordinada y adaptada de todo el dispositivo de respuesta frente a la epidemia.