El presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia, Romer Saucedo, ha comunicado que ha abandonado el territorio boliviano acompañado de su esposa y sus tres hijos para dirigirse al “exilio”, como respuesta a la “persecución” que dice padecer y a la “falta de seguridad” tanto para él como para su entorno más cercano.
“He salido del país, estoy con toda mi familia en el exilio”, ha afirmado Saucedo en un mensaje difundido en redes sociales, donde ha señalado que la decisión ha sido tomada ante la falta de “garantías jurídicas” y el riesgo de “sufrir un atentado contra su vida”.
“Pasaré a engrosar la lista de aquellos que, en tiempos de democracia, aún son perseguidos. Le contaré al mundo que en mi país es pecado cuestionar al poder político y que se asesinan magistrados con total impunidad y complicidad de las esferas del poder”, ha apuntado.
El pronunciamiento de Saucedo llega en medio de pesquisas sobre altos cargos y sus nexos con el narcoterrorismo, así como de sospechas de corrupción dentro de la administración de justicia. El magistrado ha insistido en que actualmente no afronta causas judiciales, aunque ha expresado que prevé que se impulsen procesos en su contra.
También ha denunciado que se estarían fabricando cargos y montando pruebas con el objetivo de desacreditarlo y convertirlo en blanco de acciones penales. “Se vienen construyendo relatos en base a mentiras y sé que van a sembrar pruebas para desacreditarme”, ha expresado.
Saucedo ha responsabilizado de esta situación al Gobierno y ha sostenido que su postura frente a las “intromisiones políticas” ha generado “molestias” en diversos ámbitos del poder. En este sentido, ha precisado que no contempla dimitir del puesto para el que fue elegido mediante el voto popular.
“Mi exilio no significa una renuncia. La Sala Plena del TSJ tiene 'quorum' para funcionar aún sin mi presencia”, ha apuntado. El presidente del Supremo ha relacionado asimismo su salida del país con el asesinato de Víctor Hugo Claure, decano del Tribunal Agroambiental, y ha criticado que ni el Ejecutivo ni la Fiscalía hayan esclarecido todavía ese crimen.