El presidente de República Democrática del Congo (RDC), Félix Tshisekedi, ha instado a poner en marcha “inmediatamente” todas las medidas necesarias para reforzar la respuesta sanitaria frente al brote de ébola declarado en el noreste del país, donde ya se han registrado más de 500 casos sospechosos y más de 130 muertes sospechosas.
En un comunicado, la Presidencia congoleña ha señalado que los análisis realizados indican que un total de seis zonas sanitarias se encontrarían afectadas, lo que ha llevado a Tshisekedi a reclamar actuaciones urgentes para “contener la propagación de la enfermedad” y atender a las comunidades impactadas.
El jefe de Estado ha subrayado que “sigue personalmente” la evolución del brote y ha llamado a la ciudadanía a “mantenga la calma, la vigilancia y el respeto estricto a las medidas de prevención recomendadas por las autoridades sanitarias”, en un contexto de alerta internacional por la rapidez con la que se está extendiendo, con un fallecido ya confirmado en Uganda.
En paralelo, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha comunicado la financiación de 50 clínicas de tratamiento para el ébola en las áreas afectadas de RDC y Uganda, después de confirmar la evacuación a Alemania de un médico estadounidense que ha dado positivo por el virus.
“Estas clínicas de despliegue rápido permitirán a los socios establecer una atención clínica y perímetros de contención alrededor de las zonas afectadas”, ha indicado, antes de remarcar que “las clínicas proporcionarán capacidad de detección, triaje y aislamiento de emergencia para el ébola”.
Washington ha enfatizado que este esfuerzo “debe enviar el claro mensaje de que Estados tiene un compromiso férreo con garantizar que esta respuesta cuenta con recursos y con una cooperación entre socios clave a nivel sanitario y humanitario”.
Desde el terreno, la responsable de emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF), Trish Newport, ha advertido de que “este brote es extremadamente preocupante”. “Tan solo unos días después de la confirmación del brote, ya hay más de 500 casos sospechosos. Se han producido más de un centenar de muertes”, ha lamentado.
“Se trata de la cepa Bundibugyo del ébola. Es solo la tercera vez en la historia que se ha producido un brote de ébola de Bundibugyo”, ha señalado, recordando que esta variante no dispone de tratamientos aprobados ni de vacunas y que “la capacidad para realizar pruebas es muy limitada”.
Newport ha detallado que durante el fin de semana llegaron casos sospechosos de ébola a un hospital apoyado por MSF en RDC que “no cuenta con un árabe de aislamiento”. “El equipo los identificó como casos sospechosos y los envió al hospital de Bunia. El hospital de Bunia nos los devolvió diciendo: 'Nuestra zona de aislamiento está llena de casos sospechosos, no tenemos espacio para ellos'”, ha explicado.
“El equipo llamó a otros centros de salud para ver si tenían zonas de aislamiento. Todos los centros de salud a los que llamaron dijeron: 'Estamos repletos de casos sospechosos, no tenemos espacio'. Esto sirve para hacerse una idea de lo caótico que es todo ahora mismo”, ha añadido, antes de insistir en que “lo verdaderamente importante es que consigamos hacer llegar el material sobre el terreno lo antes posible”.
“UNA NUEVA CRISIS MASIVA”
En la misma línea, el director de Save the Children en RDC, Greg Ramm, ha recalcado que “el brote de ébola es una nueva crisis masiva además de una situación ya difícil, con un conjunto único de circunstancias que hacen que este brote sea mucho más difícil de contener de lo que hemos visto recientemente”.
“Está en una zona de conflicto, una zona de crisis humanitaria, con cientos de miles de personas desplazadas y los sistemas de salud ya están gravemente comprometidos. Esta también es una cepa diferente de ébola a la que se ha visto antes en la provincia, por lo que las pruebas limitadas que estaban disponibles en la provincia estaban diseñadas para la cepa Zaire y no daban positivo”, ha indicado.
“Para cuando se detectó la cepa Bundibugyo, ya se había propagado bastante. Estamos en un juego de ponerse al día”, ha alertado Ramm, que ha lamentado que, pese a que la emergencia sanitaria se prolonga durante años, “la atención del mundo tiende a concentrarse en un momento de una enfermedad inusual, como la viruela del mono hace dos años y ahora con el ébola”.
Por ello, ha defendido que “es importante que el mundo no pierda interés cuando este brote termine y que se haga todo lo posible para que los niños y las niñas de RDC puedan recibir los servicios básicos de atención médica que necesitan, en cualquier momento que los necesiten”.
“Nuestra prioridad es detener la propagación, lo que significa difundir mensajes sobre cómo mantenerse seguros, cómo reducir el contacto, cómo evitar el contacto directo con alguien que está enfermo”, ha explicado Ramm, que ha precisado que esto implica aplicar “medidas básicas de prevención y control” y garantizar que los suministros lleguen a los puntos donde se requieren.
“En este momento, es crítico que la comunidad internacional aumente su apoyo a los esfuerzos para proteger a la infancia y las familias en RDC mientras se ayuda a frenar la propagación. Necesitamos el equipo, necesitamos equipos sobre el terreno y necesitamos que las personas hagan lo que puedan para mantener a la gente segura”, ha subrayado.
IMPACTO DEL CONFLICTO ARMADO
A estos llamamientos se ha sumado el director de ActionAid en el país africano, Saani Yakubu, quien ha alertado de que “este brote amenaza con agravar años de conflicto armado que ya han dejado a mujeres, niños y niñas en una situación de gran vulnerabilidad frente a la violencia, el desplazamiento y eñ abandono escolar”.
“Es necesario una acción firme y coordinada para detener la propagación de la enfermedad, al tiempo que se salvaguardan los derechos básicos, la educación y los servicios esenciales”, ha reclamado, después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara durante el fin de semana una emergencia internacional por este brote.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó el martes que “se han registrado muertes entre trabajadores sanitarios, lo que apunta a una transmisión asociada con las labores sanitarias”, al tiempo que recordó que “hay un movimiento significativo de población en la zona” de Ituri, marcada por la “gran inseguridad” derivada del repunte del conflicto desde finales de 2025.
En este sentido, destacó que “más de 100.000 personas se han visto nuevamente desplazadas” en la región a causa de las hostilidades y advirtió de que “ya se sabe lo que significa el desplazamiento durante los brotes de ébola”, subrayando el riesgo añadido que supone que “no haya vacunas o tratamiento” para la variante responsable de este brote, la Bundibugyo.
La tasa media de letalidad del virus del ébola ronda el 50%, con síntomas iniciales que pueden aparecer de forma repentina, como fiebre, cansancio, malestar general, dolores musculares y dolor de cabeza y de garganta, seguidos de vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupciones cutáneas y signos de deterioro de las funciones renal y hepática.
RDC —que en diciembre de 2025 decretó el fin del último brote de ébola en el país, entonces en la región de Kasai— es considerado el país con mayor experiencia mundial en el manejo del virus, tras haber afrontado más de una docena de brotes desde que se identificó en 1976 en un doble brote que tuvo uno de sus focos en la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, del que tomó su nombre la enfermedad.