El recién nombrado primer ministro de Irak, Ali al Zaidi, defendió este jueves que el Estado recupere el control exclusivo de las armas. Sus declaraciones coincidieron con la sesión del Parlamento en la que la Cámara otorgó finalmente su confianza al nuevo Gobierno, tras varios meses de bloqueo político y en un contexto de creciente presión por parte de Estados Unidos.
Según detalló la oficina de prensa del Parlamento, el programa de Al Zaidi contempla “una reforma de las fuerzas de seguridad mediante la limitación del control de armas al Estado y el fortalecimiento de las capacidades de las fuerzas de seguridad”. Esta línea de actuación busca reforzar el papel de las instituciones oficiales frente a los grupos armados presentes en el país.
Asimismo, el plan de “tres caminos” presentado por el primer ministro incluye “la diversificación económica, la inversión real y un sistema financiero y bancario sólido” y, de forma paralela, “la consolidación de la justicia social, la atención a los grupos más vulnerables, la protección de la infancia y el empoderamiento de las mujeres”, según recogió una nota difundida por la agencia de noticias estatal INA.
El Parlamento iraquí dio este mismo jueves su visto bueno al Gabinete encabezado por Al Zaidi, un empresario de 40 años designado a finales de abril, después de que el ex primer ministro Nuri al Maliki retirara su candidatura. Esta retirada se produjo tras las presiones de la Administración Trump, motivadas por la estrecha relación de Al Maliki con Irán.
La iniciativa de Zaidi para que el Estado concentre el control de las armas responde también a las demandas de Washington para proceder al desarme de las milicias en Irak. En el país operan más de 150.000 combatientes proiraníes, que se han convertido en un elemento clave dentro del propio entramado de seguridad de Bagdad.
Está previsto que el Ejecutivo liderado por Zaidi cuente con 23 ministerios. No obstante, por ahora solo se ha dado luz verde a 14 titulares, mientras que la votación sobre otras seis carteras ha quedado aplazada debido a objeciones planteadas contra los candidatos, de acuerdo con la información difundida por Shafaq.
En Irak continúa vigente el reparto de poder establecido tras la invasión estadounidense de 2003, que fija que la Presidencia del Parlamento corresponda a un representante suní, que el cargo de primer ministro recaiga en un chií y que la Jefatura del Estado esté en manos de un kurdo.