El segundo partido kurdo de Irak rompe con el gobierno y amenaza con crear una administración paralela

La UPK rompe con el gobierno del Kurdistán iraquí, tacha de ilegal al nuevo Parlamento y amenaza con montar una administración paralela.

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El presidente de la UPK, Bafel Talabani Icana / Zuma Press / Europa Press
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La Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), considerada la segunda gran fuerza política del Kurdistán iraquí, ha comunicado su salida del actual Ejecutivo regional, ha declarado ilegal al nuevo Parlamento y ha advertido de que podría levantar una administración paralela, en plena escalada de la crisis institucional desatada tras la puesta en marcha del nuevo Legislativo.

El anuncio lo ha hecho el líder de la UPK, Bafel Talabani, hijo del histórico presidente iraquí Yalal Talabani, a través de un mensaje televisado en el que proclama el "fracaso" del gabinete encabezado por Masud Barzani, máximo dirigente del tradicional rival de la UPK, el Partido Demócrata del Kurdistán (PDK).

La tensión se disparó con la elección, el pasado miércoles, de un nuevo presidente del Parlamento de esta región semiautónoma, más de dos años después de la celebración de las últimas elecciones. La UPK decidió no participar en la sesión, pero la votación salió adelante gracias a un quórum muy ajustado, alcanzado, según denuncia la formación, "mediante sobornos, amenazas y presiones psicológicas" sobre diputados de pequeños partidos e incluso sobre tres parlamentarios de la propia UPK que rompieron la disciplina interna.

En respuesta, Talabani ha proclamado que "este gobierno ha fracasado" y ha detallado que la primera medida de su partido tras la controvertida votación es "la retirada inmediata de este gobierno fallido que se autodenomina Gobierno del Kurdistán". El dirigente ha añadido que "emplearemos toda la fuerza y el poder a nuestro alcance" para garantizar que la población de Suleimaniya y Halabja reciba "todo lo que necesiten". La influencia de la UPK en estas dos provincias es tan amplia que a menudo se consideran casi una entidad diferenciada dentro del territorio kurdo.

Durante décadas, ambas formaciones han compartido el control político del Kurdistán iraquí, una de las zonas petroleras clave de Irak. En los últimos años, el Partido Demócrata del Kurdistán ha concentrado habitualmente la Presidencia y el cargo de primer ministro, mientras que la UPK reclama un peso mucho mayor en los puestos de máxima responsabilidad —hasta exigir la mitad de las carteras del gabinete—, lo que ha deteriorado profundamente la relación entre socios.

Este pulso interno se ve además condicionado por una compleja red de apoyos externos que se remonta a la guerra civil que enfrentó a ambos partidos en 1994. Entonces, el Partido Demócrata del Kurdistán contó con el respaldo del régimen iraquí de Sadam Husein, mientras que la UPK se apoyó en Irán, una alianza que se mantiene en vigor en la actualidad y que sigue marcando el equilibrio de poder en la región.