El Senado francés impulsa en comisión una versión más dura de la muerte asistida

El Senado francés endurece en comisión la ley de muerte asistida, restringiéndola a enfermos terminales con riesgo vital inminente.

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Una sesión en el Senado francés Europa Press/Contacto/PsnewZ

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El Senado de Francia ha respaldado en comisión una versión más estricta de la ley de muerte asistida que la aprobada por la Asamblea Nacional en mayo de 2025, limitando este derecho únicamente a enfermos terminales cuya vida esté en peligro “a corto plazo”.

Esta normativa, que ya fue rechazada por la Cámara Alta a finales de enero de este año, ha regresado este miércoles a la comisión de Asuntos Sociales para un nuevo examen antes de someterse de nuevo al voto del pleno a mediados de mayo, según han informado diversos medios franceses.

Los senadores han revisado las condiciones de acceso a la muerte asistida, que incluyen ser mayor de 18 años, tener nacionalidad francesa o residencia en Francia, padecer una “afección grave e incurable” que “pone en peligro la vida” en fase avanzada o terminal, así como “poder expresar la propia voluntad de manera libre e informada”.

En el nuevo texto, impulsado por dos senadores del partido conservador Los Republicanos, la comisión propone sustituir la referencia a un pronóstico en fase avanzada o terminal por la de pronóstico potencialmente mortal a corto plazo, lo que en la práctica reduce la posibilidad de recurrir a este mecanismo a los últimos días de vida.

De forma paralela, la comisión también ha abordado otro proyecto legislativo sobre cuidados paliativos, que ha sido avalado sin cambios por los senadores y que previsiblemente obtendrá el visto bueno definitivo del Senado a mediados de mayo.

El proyecto relativo a la muerte asistida —que contempla que los pacientes puedan administrarse ellos mismos una sustancia letal para morir de forma digna— fue presentado por el Gobierno del presidente Emmanuel Macron en abril de 2024, tras años de debate social y como alternativa a la ley Claeys-Léonetti de 2016 sobre el final de la vida, que permite la sedación profunda en pacientes con pronóstico terminal.