Las elecciones legislativas de Estados Unidos han confirmado el escenario que las encuestas dibujaron durante las últimas semanas, aunque con una amplitud que pocos sondeos pronosticaron. Los demócratas recuperan el control de la Cámara de Representantes y del Senado y suman victorias en Estados donde el Partido Republicano ha mantenido durante décadas una posición dominante.
Los sondeos han acertado al identificar la tendencia general del electorado, pero se han quedado cortos al calcular la dimensión de la victoria. Las encuestas detectaron el desgaste de los republicanos, aunque los resultados han superado las previsiones en algunas de las contiendas más disputadas, especialmente en las elecciones al Senado.
Los sondeos anticiparon el cambio de mayorías en el Congreso
Al comienzo de la campaña, la recuperación de la Cámara de Representantes parecía el objetivo más asequible para los demócratas. El Senado se antojaba un objetivo más difícil por la distribución territorial de los escaños en disputa y la necesidad de ganar en Estados que votaron mayoritariamente por Donald Trump en 2024.
Sin embargo, las previsiones cambiaron a medida que avanzó el otoño. El modelo FLIPR de Nate Silver, actualizado por última vez el 3 de noviembre, consideraba prácticamente asegurada la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes y también apuntaba a una victoria en el Senado.
La evolución de los sondeos nacionales de voto popoular apuntalaron esa tendencia. Los promedios de intención de voto al Congreso concedían a los demócratas una ventaja cercana a los nueve puntos porcentuales en vísperas de las elecciones, suficiente para anticipar un cambio de mayoría en la Cámara de Representantes.
Otros modelos, como el desarrollado por el politólogo de Harvard Gary King, calculaban que los demócratas conseguirían alrededor de 242 escaños en la Cámara de Representantes y 53 en el Senado. El resultado ha superado esas expectativas.
Texas y Carolina del Sur pulverizan las previsiones
En Texas, el promedio final de Nate Silver concedía al demócrata James Talarico una ventaja de 3,3 puntos frente al republicano Ken Paxton en la carrera al Senado. Sin embargo, con el 94% del voto esperado contabilizado, Talarico aventaja a Paxton por un 55% frente al 43%, una diferencia considerablemente superior a la que podían siquiera imaginar los demócratas.
A ello se añade la victoria de Gina Hinojosa en las elecciones a gobernador, que ha puesto fin a más de tres décadas de gobiernos republicanos en Texas. La coincidencia de ambas victorias convierte al Estado en uno de los principales escenarios del avance demócrata.
También en Carolina del Sur, la demócrata Annie Andrews ha derrotado a la republicana Darline Graham en una elección al Senado que rompe una larga sucesión de victorias republicanas. Los demócratas también han conseguido arrebatar escaños senatoriales a los republicanos en Kansas, Iowa, Carolina del Norte, Ohio y Maine.
Los últimos sondeos advirtieron de la posibilidad de que algunas de estas plazas cambiaran de partido. Lo que no anticiparon con suficiente precisión fue la extensión de las derrotas republicanas a distintas categorías electorales, desde el Congreso hasta las gobernaciones y los parlamentos estatales.
El temor a otro error de las encuestas no se ha materializado
Hasta el cierre de los colegios electorales persistió una duda entre los analistas estadounidenses. En varias elecciones anteriores, especialmente las presidenciales de 2016 y 2020, los sondeos infravaloraron el respaldo a Trump y a los candidatos republicanos.
Ese antecedente llevó a interpretar con cautela las ventajas demócratas de las últimas semanas. La posibilidad de que los votantes republicanos estuvieran menos dispuestos a responder a las encuestas seguía siendo uno de los riesgos para las estimaciones.
La diferencia respecto a otros ciclos electorales es que la ventaja demócrata ha crecido lo suficiente como para resistir incluso un error de varios puntos favorable a los republicanos. Los resultados han confirmado esa fortaleza, con victorias que en algunos casos son más amplias de lo esperado.
Las encuestas aciertan la tendencia, pero no toda su dimensión
El balance es que los modelos finales han identificado correctamente el cambio de mayorías en el Congreso y han detectado el avance demócrata en Estados donde meses antes parecía difícil que los republicanos pudieran perder, pero se han quedado cortas a la hora de prever la magnitud del cambio de signo político.
Los demócratas alcanzan así prácticamente todos sus objetivos al recuperar ambas cámaras y superan sus propias metas iniciales en el alcance territorial de su victoria.