Empate técnico entre conservadores y laboristas deja la llave del Gobierno en manos de un partido de centro

El ajustado empate entre conservadores y laboristas en Nueva Zelanda otorga al partido centrista Opportunity un papel clave en la formación del Gobierno.

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El Parlamento en Wellington, Nueva Zelanda, durante la jornada de votación de las elecciones generales de 2026 Meng Tao / Xinhua News / Europa Press
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El Partido Nacional del actual primer ministro neozelandés, Christopher Luxon, y el Partido Laborista del ex jefe de Gobierno Chris Hipkins se disputan voto a voto el triunfo en las elecciones generales de este sábado. Con más del 90% del escrutinio completado, el resultado apunta a que el centrista Partido de la Oportunidad (Opportunity), encabezado por Qiulae Wong, podría adquirir un peso decisivo en la configuración del próximo Ejecutivo.

De acuerdo con los datos más recientes difundidos por el diario “The New Zealand Herald”, los conservadores suman el 29,3% de las papeletas frente al 29,1% de los laboristas. Los Verdes obtendrían el 13,3%, mientras que las formaciones ACT (Asociación de Consumidores y Contribuyentes) lograrían un 11%, Nueva Zelanda Primero un 9,8%, Opportunity un 5,9% y Te Pati Maori (TPM) se quedaría en el 0,6%.

Las primeras proyecciones, elaboradas por Bloomberg cuando se había contado aproximadamente la mitad de los votos, ya anticipaban un Parlamento muy fragmentado. El bloque de derechas, formado por Nacional, ACT y Nueva Zelanda Primero, alcanzaría 66 escaños, en tanto que la coalición de izquierdas, integrada por Laborista, Verdes y Te Pati Maori, se quedaría en 58.

En este contexto, Opportunity —al que los cálculos iniciales otorgan siete diputados— se perfila como un posible socio clave, aunque la distribución final de escaños aún puede variar.

La dirigente del partido centrista ha adelantado que abrirá conversaciones primero con la fuerza que logre un mayor número de asientos y ha recalcado que la “estabilidad” será el criterio esencial a la hora de cerrar cualquier entendimiento, sin que el impuesto sobre la propiedad que defiende su formación sea una “condición ineludible” para suscribir un pacto.

“Habéis votado por la unidad frente a la división. Habéis votado para cambiar la política neozelandesa para siempre”, ha declarado ante sus seguidores en Auckland, según recoge el mismo rotativo.

Pese a ello, Luxon ha rechazado de forma reiterada la posibilidad de un acuerdo de coalición con Opportunity precisamente por sus planteamientos en materia fiscal. Esta postura ha sido cuestionada por el líder de ACT, David Seymour, quien sostiene que, si el electorado ha respaldado la entrada de Wong en el Parlamento, “sería una tontería no querer formar gobierno con ellos”. A su vez, el jefe de Nueva Zelanda Primero, Winston Peters, ha reclamado cautela antes de dar por hechas eventuales alianzas.

El impacto del exceso de representación

El recuento de estos comicios está condicionado por el llamado ‘overhang’ o exceso de representación, una peculiaridad del sistema proporcional mixto neozelandés que puede ampliar la Cámara de los habituales 120 diputados hasta un máximo de 131, fijando la mayoría absoluta en 66 escaños.

Este mecanismo permite que Nacional y Te Pati Maori obtengan más escaños por circunscripciones de los que les corresponderían según su porcentaje de voto en las listas nacionales.

En el caso de los conservadores, las estimaciones iniciales dejaban fuera del Parlamento a figuras veteranas como la ministra de Finanzas, Nicola Willis, y el presidente de la Cámara, Gerry Brownlee.

Los Verdes acusan "manipulación del sistema"

En el bloque progresista, la colíder de Los Verdes, Chloe Swarbrick, ha denunciado que “el sistema ha sido manipulado” y ha pedido abrir un debate constitucional sobre el modelo democrático del país.

Aunque ha admitido que su partido parte de una posición poco favorable para encabezar el Gobierno, ha remarcado que “es demasiado pronto para cantar victoria” por la existencia de votos especiales aún por contar.

Swarbrick también ha criticado las reformas introducidas por el Ejecutivo de Luxon en las normas de inscripción electoral, al asegurar que algunas personas se toparon con trabas para registrarse y ejercer su derecho al sufragio. Asimismo, ha acusado al Gobierno de que “mintió” sobre los motivos de esos cambios y ha sostenido que la incertidumbre y las modificaciones legales han influido en el desenlace de la votación.

Desde la formación ecologista han defendido su actuación durante la campaña y han censurado la labor del Gobierno saliente. “Los neozelandeses merecen algo mejor”, han concluido, reclamando una política que supere las fracturas actuales.

La cita electoral representa una prueba de fuego para Luxon, cuyo partido no ha logrado convencer plenamente de su capacidad para aliviar el coste de la vida y reimpulsar la economía. Al mismo tiempo, el laborismo de Chris Hipkins tampoco ha conseguido presentarse como una alternativa suficientemente sólida, mientras parte del voto se ha desplazado hacia partidos minoritarios. Si Nacional perdiera el poder, se produciría un hecho inédito en la política reciente del país: la caída de un Gobierno tras un solo mandato de tres años.