El Departamento del Tesoro de Estados Unidos comunicó este miércoles que el Ministerio de Defensa de Ruanda ha sido incorporado a su relación de organismos e instituciones sancionados, al considerarlo financiador y asesor militar de las operaciones de las milicias del Movimiento 23 de Marzo (M23) en el prolongado y cruento conflicto que sacude el este de la vecina República Democrática del Congo.
La entrada del Ministerio en este listado de sanciones se suma a la decisión adoptada por Washington el pasado 3 de marzo contra el Ejército ruandés y cuatro altos mandos de sus filas, a los que se acusa de “proporcionar apoyo operativo directo” al M23 y a sus aliados.
Ruanda ha rechazado de forma reiterada estas acusaciones, pese a los numerosos informes de Estados Unidos y Naciones Unidas que le atribuyen respaldo al M23, y responsabiliza en cambio a milicias costeadas por el Ejecutivo congoleño, como las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), de avivar la violencia en el este de República Democrática del Congo y de extenderla incluso al otro lado de la frontera, dentro del propio territorio ruandés.
Al mismo tiempo, Ruanda continúa formando parte de las conversaciones de paz recogidas en los Acuerdos de Paz de Washington, rubricados en julio del año pasado con el Gobierno congoleño, cuyo impacto real sobre el terreno ha resultado hasta ahora muy limitado.
Uno de los episodios más recientes de este diálogo tuvo lugar la semana pasada, entre el 20 y el 22 de octubre, durante un encuentro de mandos militares de ambos países en Garmisch (Alemania), destinado a avanzar en los planes para “neutralizar” a las FDLR y abordar “la retirada de las fuerzas ruandesas”, una ronda que el asesor estadounidense para Asuntos Árabes y Africanos, Massad Boulos, calificó ayer mismo como “constructiva”.