El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, ha confirmado que el tiroteo que este viernes ha provocado un muerto y cuatro heridos en dos municipios de la región de Yvelines, en las afueras de París, se considera un “atentado terrorista”, y que la Fiscalía lo examina ya con el posible agravante de crimen de odio de carácter racista.
Según las primeras informaciones, el atacante, que se movía en coche, iba armado con una subametralladora STEN de la Segunda Guerra Mundial y efectuó varias ráfagas de disparos en las localidades de Trappes y la colindante La Verrière, hasta que fue arrestado en Coignières, en las proximidades de un área comercial.
En Trappes, sus disparos acabaron con la vida de una persona de origen africano y dejaron gravemente herida a otra, tal y como ha detallado el alcalde del municipio, Alí Rabeh. Poco después, ya en La Verrière, el tirador hirió a otras tres personas, entre ellas una niña de 12 años que recibió ocho impactos de bala. Los sanitarios han logrado estabilizarla, aunque su estado continúa siendo muy grave.
El presunto autor ha sido identificado como Kévin T., un francés de 39 años, con antecedentes conocidos por la Policía, pero que no figura en los archivos nacionales de personas “radicalizadas” en el país, de acuerdo con fuentes policiales citadas por la prensa francesa.
En un comunicado oficial, la Fiscalía Nacional Antiterrorista ha informado de la apertura de diligencias por “homicidio en relación con una empresa terrorista, con la circunstancia de que los actos se cometieron por pertenencia real o supuesta a una presunta raza, etnia, nación o religión específica”.