El Ejecutivo francés ha instado este miércoles a sus ciudadanos a abandonar “temporalmente” Malí ante el deterioro de la seguridad provocado por la ofensiva conjunta lanzada el sábado por milicianos yihadistas y separatistas tuareg contra la capital, Bamako, y otros puntos del país.
“Tras los ataques perpetrados el sábado 25 de abril en varios lugares del país, incluido Bamako, la situación de seguridad sigue siendo extremadamente volátil”, ha señalado el Ministerio de Exteriores de Francia en la última actualización de su recomendación de viaje sobre Malí.
En este contexto, París ha reiterado que “se desaconseja formalmente viajar a Malí, sea cual sea el motivo” y ha insistido en que aconseja a los franceses que residen en el territorio que organicen “una salida temporal de Malí, lo antes posible, a través de los vuelos comerciales aún disponibles”.
El Ministerio ha añadido además que, “ante esta situación cambiante, se recomienda encarecidamente a los ciudadanos franceses que aún se encuentran en Malí que permanezcan en sus hogares y se mantengan en contacto con sus familiares y seres queridos, informándoles periódicamente”.
El aviso se ha difundido después de que el gobernador de Bamako, Abdoulaye Coulibaly, haya firmado un decreto que extiende durante 72 horas el toque de queda nocturno decretado en la capital tras los ataques, en vigor entre las 21.00 y las 6.00 horas.
Al mismo tiempo, el jefe del Ejército de Tierra, Toumani Koné, ha recalcado que las Fuerzas Armadas malienses, apoyadas por el contingente paramilitar ruso Africa Corps --antiguo Grupo Wagner--, “combaten por la soberanía y el honor”. “Malí es nuestro único bien común”, ha afirmado durante una visita a Kati, principal bastión de la junta militar.
Koné ha pedido igualmente a la ciudadanía “mantener la calma y la serenidad frente a las noticias falsas difundidas en redes sociales, destinadas a sembrar el pánico”, y a colaborar con las fuerzas de seguridad, según un comunicado difundido por las Fuerzas Armadas malienses en sus perfiles oficiales.
Por su parte, el Africa Corps ha rechazado que los yihadistas del Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS) se hayan hecho con el control de la ciudad de Ménaka en el marco de la ofensiva del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes --filial de Al Qaeda en la zona-- y de los separatistas tuareg liderados por el Frente para la Liberación del Azawad (FLA). En su mensaje, el grupo ha difundido varios vídeos de sus patrullas en la urbe, donde asegura que “hay una vida pacífica y normal”.
“Los soldados del Africa Corps siguen llevando a cabo sus tareas junto al Ejército maliense y ejecutando operaciones de combate para destruir a los terroristas”, ha subrayado la organización, después de que el líder de la junta, Assimi Goita, apareciera en público el lunes por primera vez desde los ataques y afirmara que la situación se encontraba ya “bajo control”.
Malí está actualmente gobernado por una junta militar surgida de los golpes de Estado de agosto de 2020 y mayo de 2021, ambos dirigidos por Goita, hoy presidente de transición. Desde entonces, Bamako ha estrechado sus lazos con Rusia y ha tomado distancia respecto a sus socios occidentales tradicionales, entre ellos Francia, antigua potencia colonial.