Francia ha vivido este jueves una nueva jornada de huelga general y manifestaciones contra la pérdida de poder adquisitivo, los bajos salarios y los recortes en los servicios públicos. Cerca de 600.000 personas han salido a las calles, según la estimación provisional del Ministerio del Interior, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT) eleva la participación a 1,6 millones de manifestantes.
La movilización, convocada por las principales organizaciones sindicales francesas, ha reunido a trabajadores, estudiantes y pensionistas en centenares de protestas por todo el país. Las manifestaciones han tenido especial seguimiento en París, Rennes, Marsella y otras grandes ciudades, con alteraciones en los servicios ferroviarios y la actividad educativa.
La presión sindical ha llevado al primer ministro, Sébastien Lecornu, a anunciar una reunión con sindicatos y patronales el próximo lunes 9 de noviembre. El encuentro, convocado como una conferencia social, estará dedicado a los salarios y al poder adquisitivo, dos de las principales reivindicaciones de los manifestantes.
Los sindicatos exigen subidas salariales y más inversión pública
La huelga llega después de varias semanas de protestas contra la política económica del Gobierno francés. La CGT, la CFDT, Fuerza Obrera, UNSA y FSU han respaldado una jornada de movilización que también ha contado con la participación de organizaciones estudiantiles.
Los sindicatos denuncian que el encarecimiento de los alimentos, la energía, la vivienda y el transporte ha reducido la capacidad adquisitiva de los trabajadores, mientras los salarios y las pensiones no han aumentado al mismo ritmo.
Las reivindicaciones incluyen incrementos salariales, más recursos para los servicios públicos y medidas para proteger el empleo industrial. También rechazan los ajustes previstos en los presupuestos del Estado y de la Seguridad Social para 2027, que consideran perjudiciales para los trabajadores y los pensionistas.
La CGT había llamado a extender los paros a todos los sectores económicos para presionar al Ejecutivo. Su secretaria general, Sophie Binet, ya había reprochado al Gobierno la falta de respuestas tras las conversaciones mantenidas en octubre.
Trenes afectados y centros educativos cerrados
La huelga ha provocado incidencias en el transporte ferroviario, especialmente en los servicios regionales, las conexiones de cercanías y algunas líneas de larga distancia.
Los cuatro sindicatos representativos de la compañía ferroviaria SNCF habían convocado paros desde las 19.00 horas del miércoles hasta las 8.00 horas del viernes. Pese a ello, la mayor parte de los trenes de alta velocidad TGV han mantenido su circulación, mientras que las mayores dificultades se han concentrado en los servicios regionales y de cercanías.
En París, el metro, los tranvías y la mayoría de los autobuses han funcionado con relativa normalidad, aunque algunas estaciones han cerrado por razones de seguridad y el RER B ha sufrido reducciones de frecuencia.
La enseñanza también ha participado en la protesta. Alrededor de un tercio de los institutos franceses han cerrado o sufrido alteraciones, según los balances difundidos durante la jornada. Los sindicatos educativos reclaman más personal, una mayor inversión y cambios en las reformas del sistema de enseñanza.
La Torre Eiffel también ha permanecido cerrada durante la jornada de movilización.
Enfrentamientos con la Policía en algunas manifestaciones
La mayoría de las protestas han transcurrido sin incidentes graves, aunque se han producido enfrentamientos entre grupos de manifestantes y las fuerzas de seguridad en varias ciudades.
En París, la Policía ha intervenido en el entorno del bulevar Voltaire, donde se habían formado grupos de manifestantes vestidos de negro. Las cargas policiales han interrumpido durante parte de la tarde el avance de la marcha y varios participantes han resultado heridos.
También se han producido incidentes en Marsella, con barricadas improvisadas, contenedores incendiados y lanzamiento de objetos contra los agentes. En Rennes, la Policía ha intervenido después de que grupos de encapuchados alteraran el recorrido de la manifestación.
Las autoridades francesas habían desplegado unos 70.000 policías y gendarmes para garantizar la seguridad durante la jornada.
Lecornu convoca a los sindicatos para el lunes
El anuncio de una conferencia social para el próximo lunes es la principal respuesta política del Gobierno a las movilizaciones de este jueves.
El Ejecutivo de Lecornu tendrá que negociar con las organizaciones sindicales en plena discusión de las cuentas públicas para 2027, mientras crecen las críticas a la política económica del presidente Emmanuel Macron.
La protesta también ha contado con la participación de dirigentes de la oposición, entre ellos Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, y Marine Tondelier, de Los Ecologistas.
Las movilizaciones llegan, además, cuando Francia se prepara para las elecciones presidenciales de 2027, en las que Macron no podrá presentarse a un tercer mandato consecutivo.
Aunque la jornada de huelga general termina este jueves, algunos colectivos han llamado a mantener las protestas durante el viernes y el sábado. La coordinación de los chalecos amarillos, que se ha sumado a las movilizaciones, pretende prolongar las acciones de protesta durante el fin de semana.