Guinea-Bissau somete a referéndum una nueva Constitución que refuerza el poder de Horta N'Tam

Guinea-Bissau decide en referéndum una nueva Constitución que refuerza a Horta N'Tam y reconfigura el equilibrio de poderes antes de las elecciones.

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El presidente de transición de Guinea-Bissau, Horta N'Tam, el centro de la imagen Europa Press/Contacto/Xinhua
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La ciudadanía de Guinea-Bissau acude este domingo a las urnas para decidir en referéndum si da luz verde a una nueva Constitución que busca afianzar la autoridad del presidente de transición, el golpista Horta N'Tam, a escasos meses de la convocatoria de elecciones generales.

La nueva carta magna, ratificada en enero, apenas dos meses después del golpe de Estado contra el entonces jefe de Estado, Umaro Sissoco Embaló, otorga al presidente la facultad de nombrar al primer ministro y al resto de integrantes del Ejecutivo.

Del mismo modo, el presidente tendrá la potestad de disolver el Parlamento, que en el nuevo texto pasará a llamarse Asamblea Nacional, aunque mantendrá sus funciones legislativas y de control de la acción del Gobierno.

El histórico Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), principal fuerza opositora, ha rechazado la consulta y ha instado a la población a no participar, al alertar de un posible desequilibrio profundo entre poderes en un momento en que el país intenta reconstruir una mínima normalidad democrática.

Paralelamente, crece el recelo de que, si la Constitución sale adelante, Horta N'Tam pueda recurrir a las nuevas prerrogativas para eludir el marco de transición, que establece que ni el presidente ni el primer ministro de transición podrán concurrir a las elecciones generales previstas para el próximo mes de diciembre, al término del proceso.

En concreto, la oposición teme que Horta N'Tam utilice el refuerzo de su peso institucional para configurar un Gobierno alineado con sus intereses, aprovechando las normas que él mismo ha impulsado en el nuevo texto constitucional.

La propuesta constitucional contempla además reducir el número de escaños del Parlamento de 102 a 65, disminuir las circunscripciones electorales de 29 a 12 y endurecer de forma notable las condiciones exigidas para presentar una candidatura presidencial.