Riada en Nepal: al menos 16 muertos y casi 400 peregrinos sin contacto junto al Tíbet

Una violenta crecida ha arrasado localidades, carreteras, puentes y centrales hidroeléctricas en el norte de Nepal. Los equipos de rescate buscan a cientos de viajeros que se dirigían hacia el Tíbet mientras las autoridades investigan si una avalancha de hielo y roca, precedida por un terremoto de magnitud 4,4, desencadenó la catástrofe

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Inundaciones Europa Press/Contacto/Hilal Zargar
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Al menos 16 personas han muerto y cerca de 400 peregrinos permanecen sin contacto tras una riada repentina en Nepal, cerca de la frontera con el Tíbet, según el último balance comunicado por la Policía nepalí. Las autoridades advierten de que el número de víctimas puede aumentar a medida que los equipos de emergencia consigan acceder a las zonas más dañadas.

La crecida golpeó este miércoles el distrito de Rasuwa, en el norte del país, y arrasó pueblos, mercados, carreteras, vehículos e instalaciones hidroeléctricas. La masa de agua descendió por el sistema del río Bhote Koshi después de afectar especialmente a Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, puntos situados en uno de los principales corredores terrestres entre Nepal y el Tíbet.

Entre las principales incógnitas se encuentra el paradero de los viajeros. Una empresa que organiza peregrinaciones al monte Kailash asegura haber perdido contacto con 390 personas que se encontraban en Nepal camino del Tíbet, mientras la autoridad turística nepalí contabiliza 384 viajeros sin localizar, 291 de ellos extranjeros.

Una avalancha de hielo y roca, principal hipótesis

Las primeras investigaciones apuntan a que la crecida pudo comenzar después de una avalancha de hielo y roca que cayó sobre el río Lhende Khola, afluente del Bhote Koshi, bloqueó temporalmente el cauce y provocó posteriormente una liberación repentina de agua y sedimentos.

El International Centre for Integrated Mountain Development, con sede en Katmandú, ha identificado ese desprendimiento como el desencadenante inmediato de la inundación. La riada descendió después con enorme violencia por el valle y alcanzó infraestructuras, viviendas y poblaciones situadas aguas abajo.

La causa exacta de la avalancha todavía no está determinada. Los registros sísmicos muestran un terremoto de magnitud 4,4 aproximadamente siete minutos antes del momento en que las imágenes sitúan el desprendimiento. El Gobierno nepalí contempla esa posible conexión, pero los especialistas todavía no la consideran demostrada.

Casi 400 peregrinos permanecen sin contacto

Una parte importante de los desaparecidos se encontraba realizando o preparando la ruta hacia el monte Kailash, situado en el Tíbet y considerado sagrado por varias religiones asiáticas. Una empresa especializada en estas peregrinaciones perdió el contacto con unos 390 viajeros, la mayoría de nacionalidad india.

La Junta de Turismo de Nepal ofrece por el momento una cifra ligeramente inferior: 384 viajeros sin localizar, entre ellos 291 extranjeros y 93 nepalíes. Entre los extranjeros hay ciudadanos de India, Estados Unidos, Reino Unido, Corea del Sur y otros países.

Estar "sin contacto" no significa necesariamente que todas esas personas hayan sido arrastradas por el agua. Las inundaciones han cortado carreteras, electricidad y comunicaciones en amplias zonas del corredor fronterizo, lo que dificulta conocer su situación real.

Helicópteros y militares participan en los rescates

El Ejército de Nepal ha desplegado medios aéreos y terrestres para tratar de alcanzar las áreas más afectadas. Se han movilizado seis helicópteros militares y ocho aparatos privados, además de efectivos policiales, sanitarios y equipos especializados en rescate.

Las condiciones complican considerablemente el operativo. Algunos helicópteros no han podido aterrizar en Syabru Besi y Timure porque el río continúa fuera de su cauce normal y grandes cantidades de barro y sedimentos bloquean los accesos.

Al menos 29 personas habían sido rescatadas según los primeros balances. Las autoridades han pedido además a los habitantes de las zonas bajas próximas a los ríos Bhote Koshi, Trishuli y Narayani que se desplacen a lugares más elevados ante el riesgo de nuevas crecidas.

Temor a una segunda inundación

La emergencia todavía no se considera terminada. Los expertos han detectado un bloqueo que permanece aguas arriba cerca de la frontera entre Nepal y China, lo que genera preocupación por la posibilidad de que vuelva a acumularse agua y se produzca una segunda descarga repentina.

Las autoridades nepalíes han ordenado reforzar la vigilancia del cauce y evacuar preventivamente las áreas vulnerables. La propia configuración del valle aumenta el peligro: el Bhote Koshi desciende desde el Tíbet y acaba incorporándose al Trishuli, que posteriormente continúa hacia India.

El primer ministro nepalí, Balendra Shah, ha pedido extremar las precauciones y ha confirmado la movilización de Ejército y Policía. India ha ofrecido asistencia humanitaria y coordinación para las tareas de rescate.

La catástrofe también alcanza el lado tibetano

La inundación no se limita a Nepal. Las autoridades chinas han informado de graves daños en el paso fronterizo de Gyirong, en la región tibetana de Shigatse, donde carreteras, comunicaciones y suministro eléctrico han quedado afectados.

China ha desplegado más de 570 rescatistas en la zona. El presidente Xi Jinping ha ordenado intensificar la búsqueda de desaparecidos y reforzar los sistemas de vigilancia y alerta para prevenir nuevos desastres.

Los equipos tienen dificultades para alcanzar algunos puntos debido a la cantidad de barro. En determinados accesos se acumulan sedimentos de hasta 1,5 metros de profundidad, ralentizando las labores de emergencia.

La riada golpea también la producción eléctrica de Nepal

El desastre ha tenido consecuencias importantes para la infraestructura energética. Varias centrales hidroeléctricas y proyectos en construcción situados junto a los ríos han resultado dañados o han tenido que detener su actividad.

El Ministerio de Energía nepalí calcula que unos 430 megavatios de capacidad hidroeléctrica han quedado afectados, equivalente a más del 12% de la capacidad hidroeléctrica instalada del país.

Los daños en carreteras y puentes añaden además problemas para el comercio transfronterizo con China. La misma región sufrió en 2025 otra crecida que destruyó el denominado Puente de la Amistad y mantuvo durante meses alteradas las conexiones entre Nepal y el Tíbet.

Una zona cada vez más vulnerable a las crecidas repentinas

El Himalaya está particularmente expuesto a desprendimientos, avalanchas, inundaciones repentinas y desbordamientos de lagos glaciares. Los científicos advierten de que el calentamiento está acelerando la pérdida de hielo en la región y aumentando algunos de los riesgos asociados a la inestabilidad de glaciares y montañas.

El mismo corredor del Bhote Koshi sufrió una grave inundación hace aproximadamente un año. En aquella ocasión, el desbordamiento de un lago supraglacial situado en el Tíbet provocó una crecida que dejó nueve muertos y 24 desaparecidos, además de destruir infraestructuras fronterizas.

La prioridad este miércoles continúa siendo localizar a los cientos de viajeros incomunicados y acceder a las poblaciones arrasadas. El balance de 16 fallecidos sigue siendo provisional y las propias autoridades nepalíes advierten de que la magnitud definitiva de la catástrofe todavía no puede evaluarse.