Irán aplaude el rechazo de China a la guerra económica de EEUU

Qalibaf celebra el apoyo de China frente a la guerra económica de EEUU contra Irán y Pekín promete medidas para defender sus intereses.

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El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf Europa Press/Contacto/Bilal Jawich
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El presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, ha expresado este miércoles su satisfacción por la postura de China frente a la "guerra económica" lanzada a comienzos de esta semana por la Administración Trump contra Teherán.

En un mensaje difundido en sus redes sociales, Qalibaf, que también encabeza el equipo negociador iraní en las conversaciones con Estados Unidos, ha indicado: “Acogemos con satisfacción la declaración de principios de China en la que rechaza las sanciones ilegales contra Irán”.

El dirigente iraní ha calificado los vínculos entre Teherán y Pekín como una "asociación estratégica" cimentada en el respeto mutuo y en una cooperación "beneficiosa" para ambas partes, subrayando además en el mismo mensaje que dicha relación "no necesita el permiso de nadie".

Por su parte, el Gobierno chino ha advertido de que tomará “todas las medidas necesarias” para “proteger con firmeza sus derechos e intereses legítimos” ante cualquier acción estadounidense dirigida contra el gigante asiático por sus intercambios económicos y comerciales con Irán, después de que Washington amenazara con sanciones a quienes mantengan lazos con Teherán en el marco de esta "guerra económica" contra el país.

El Ministerio de Exteriores del gigante asiático ha insistido en que estas iniciativas "carecen de base en el Derecho Internacional y no cuentan con autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas", por lo que las ha tildado de "ilegales".

La decisión de Washington se produce, además, tras expirar el plazo de 60 días que se habían concedido Estados Unidos y Teherán para cerrar un acuerdo global que pusiera fin al conflicto desencadenado tras la ofensiva estadounidense-israelí iniciada el 28 de febrero. Sin embargo, las delegaciones no han conseguido sellar un entendimiento, lo que alimenta los temores a un posible estallido de un nuevo enfrentamiento a gran escala.