La Guardia Revolucionaria de Irán ha comunicado este jueves que dos petroleros de gran capacidad y un remolcador han acabado envueltos en llamas tras colisionar con minas navales mientras trataban de cruzar de forma “ilegal” el estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, el cuerpo militar asegura que ha logrado tomar el control y desviar dos drones de ataque de Estados Unidos.
Según una nota difundida por la agencia oficial IRNA, las autoridades iraníes explican que uno de los buques señalados como infractores impactó contra una mina en el paso sur del estrecho, lo que provocó un incendio y dejó la embarcación inmovilizada. Minutos después, un superpetrolero y un remolcador registraron incendios independientes cuando intentaban salir de la zona por el sector oriental de esta ruta marítima. Además, la unidad de guerra electrónica iraní afirma haber interceptado y obligado a aterrizar dos drones estadounidenses del modelo Lucas, con la intención de conservarlos como botín.
En el mismo comunicado, la Guardia Revolucionaria arremete contra la Administración de Donald Trump por “incitar a los buques a violar la prohibición” de navegación y a adentrarse en áreas sembradas con minas.
Las fuerzas iraníes insisten en que el tránsito por el estrecho de Ormuz —un corredor clave por el que circula una parte sustancial del comercio mundial de petróleo— solo resulta seguro si se siguen las rutas autorizadas por Teherán desde el estallido de la guerra el pasado mes de febrero. Washington, por su parte, mantiene que el despliegue de su flota en la zona tiene como objetivo garantizar la libertad de paso de la navegación comercial.
Este episodio se suma a los incidentes notificados el día anterior por las autoridades iraníes, que informaron de que otros cuatro petroleros habían sido “destruidos” tras chocar con minas y confirmaron el derribo de un dron Predator MQ-9 en el contexto del aumento de la tensión militar en Oriente Próximo.