Israel establece la “línea naranja” en Gaza y amplía su control sobre el enclave

La nueva demarcación obliga a coordinar movimientos humanitarios y aumenta la presencia israelí hasta el 64 % del territorio, mientras cientos de familias son desplazadas.

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Los palestinos inspeccionan el lugar donde se produjo un ataque israelí en Jan Yunis, al sur de la Franja de Gaza Europa Press/Contacto/Tariq Mohammad

Los palestinos inspeccionan el lugar donde se produjo un ataque israelí en Jan Yunis, al sur de la Franja de Gaza Europa Press/Contacto/Tariq Mohammad

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El Ejército de Israel ha implementado una segunda demarcación imaginaria en la Franja de Gaza, denominada “línea naranja”, que se extiende más allá de la conocida “línea amarilla”. Esta medida obliga a que todos los movimientos humanitarios dentro de este perímetro se coordinen con las fuerzas israelíes, consolidando un mayor control sobre el territorio. Según un trabajador humanitario citado por EFE, los actores internacionales recibieron información sobre esta línea primero en octubre de 2025 y luego con una actualización en marzo de 2026.

La ampliación de la presencia militar israelí sigue los anuncios recientes del primer ministro Benjamín Netanyahu, quien aseguró que Israel controla ya el 70 % de Gaza, frente al 60 % declarado días antes y muy por encima del límite del 52 % establecido en el acuerdo de tregua vigente desde octubre de 2025.

Alcance y consecuencias para la población

Según cálculos de la ONG israelí Gisha, la incorporación de la línea naranja incrementa el control israelí en un 11 % adicional del territorio, situando la cobertura total en torno al 64 % del enclave. La zona funciona como un área de coordinación humanitaria, situada entre la línea naranja y la amarilla, que actúa como amortiguador frente a la zona militarizada.

El entorno resulta altamente peligroso para los residentes, ya que Israel mantiene numerosos puestos de observación y de fuego a lo largo de la frontera amarilla. La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) estima que 14.133 hogares se encuentran entre ambas líneas, mientras que la UNRWA mantiene al menos 37 instalaciones, incluyendo refugios para desplazados, dentro del perímetro.

Desplazamientos forzosos y órdenes de evacuación

Durante las últimas semanas, cientos de familias han sido desplazadas forzosamente de sus hogares en áreas que ahora forman parte de la línea naranja. En Deir al Balah, al sureste del centro de Gaza, testigos señalaron que milicias locales armadas por Israel obligaron a los residentes a abandonar sus viviendas. Situaciones similares se han registrado en la parte oriental de Jan Yunis, en el sur, con hombres armados asegurando que se trataba de órdenes de fuerzas israelíes.

El Comité Internacional de la Cruz Roja ha alertado sobre la situación, destacando que los palestinos viven ahora en un espacio cada vez más reducido, concentrando a aproximadamente 2,1 millones de personas en el 40 % restante de Gaza.

Reacción institucional y coordinación

El brazo militar israelí que gestiona asuntos civiles en los territorios ocupados, COGAT, ha indicado que los límites de la línea naranja se actualizan según la evaluación de la situación y no están físicamente marcados. La autoridad añadió que no asume responsabilidad por la seguridad de los civiles dentro del perímetro.

La línea naranja refuerza la presencia israelí y la coordinación de los movimientos humanitarios, aunque plantea riesgos significativos para la población local, que se ve obligada a adaptarse a restricciones en su movilidad mientras se mantiene la vigilancia militar en el territorio.