Israel y el autoproclamado estado de Somalilandia han dado este fin de semana un paso más en sus relaciones diplomáticas al oficializar el intercambio de embajadores, desoyendo las reiteradas protestas de Somalia y de la Unión Africana contra la decisión adoptada hace cuatro meses por el Gobierno israelí de reconocer la independencia somalilandesa, convirtiéndose así en el primer país miembro de la ONU en hacerlo.
El sábado, el Ministerio de Exteriores de Israel confirmó que aceptaba las credenciales diplomáticas del asesor presidencial somalilandés Mohamed Hagi, que pasa a ser el primer embajador de Somalilandia en territorio israelí. Un día después, este domingo, el Consejo de Ministros israelí dio luz verde por unanimidad al nombramiento del exembajador en Kenia, Michael Tomer, como responsable de la misión diplomática israelí en Somalilandia.
En este contexto, conviene recordar que el fin de semana anterior más de una decena de países árabes y de mayoría musulmana, entre ellos Arabia Saudí, Egipto, Pakistán o Turquía, además de la propia Unión Africana, expresaron su rechazo frontal al nuevo embajador israelí al considerarlo una violación de las “inquebrantables soberanía, unidad y la integridad territorial de Somalia”.
Analistas israelíes subrayaron ya en diciembre que el reconocimiento de Somalilandia por parte de Israel responde en gran medida a un cálculo geoestratégico, dado que la franja costera y el interior de este territorio se sitúan a entre 300 y 500 kilómetros de las áreas controladas por uno de los principales adversarios regionales de Israel, la insurgencia hutí asentada en Yemen.