La Comisión Electoral de Israel ha decidido no acceder a la petición del partido Likud, liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, y de sus socios para alargar el periodo de votación de las elecciones celebradas este martes, al considerar que “no ve justificación” para modificar el horario previsto.
En una nota difundida durante la jornada electoral, marcada por una participación inusualmente elevada, el organismo ha recalcado que “las circunstancias actuales no justifican una extensión”. El fuerte aumento de la afluencia a las urnas ha llevado a Netanyahu a instar públicamente a sus simpatizantes a votar masivamente, después de comprobar que la población árabe-israelí, a la que el mandatario considera enemiga declarada, está acudiendo en gran número a los colegios electorales.
Según los datos oficiales, hasta las 20.00 (hora local, una menos en la España peninsular y Baleares), un 74,3% de los ciudadanos con derecho a voto había introducido ya su papeleta en las urnas, casi diez puntos por encima de la cifra registrada en 2022 y por encima de la participación total de aquellos comicios. La participación acumulada hasta las 20.00 se sitúa como la segunda más alta de la historia a esa hora, solo superada por la de las elecciones de 1988, cuando se alcanzó el 75,6%.
La Comisión Electoral argumenta que “la alta participación en todos los sectores de la sociedad refleja el fuerte compromiso del público con el proceso democrático y no hace falta una extensión”. Con esta explicación, el organismo subraya que el elevado nivel de implicación ciudadana no es motivo suficiente para alterar el cierre de los colegios.
La única salvedad a esta decisión se da en la ciudad cisjordana de Hebrón, donde en el casco antiguo residen 850 colonos judíos. Estos electores dispondrán de tiempo adicional hasta las 22.00 (una hora menos en la España peninsular y Baleares) para emitir su voto, a raíz de un apagón eléctrico que ha afectado al desarrollo normal de la votación en esa zona concreta.