La comisión electoral niega irregularidades que pongan en duda las legislativas en Israel

El comité electoral israelí concluye la revisión de las legislativas del 27 de octubre y afirma que no hay irregularidades que cuestionen los resultados.

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Ciudadanos de Israel votan en un colegio electoral de Bnei Brak durante las legislativas celebradas el 27 de octubre de 2026 (archivo) Paulina Patimer / Zuma Press / Europa Press
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El Comité Electoral Central de Israel (CEC, por sus siglas en inglés) comunicó este miércoles que ha concluido el examen de los resultados de las elecciones y subrayó que no ha encontrado ningún indicio de "irregularidades" que pueda cuestionar la limpieza de los comicios legislativos celebrados el pasado 27 de octubre.

"Concluye el operativo de supervisión. Se revisaron todas las solicitudes presentadas por las facciones y no se hallaron indicios de irregularidades que afectaran la integridad del proceso electoral", ha dicho el organismo en un comunicado publicado a través de redes sociales.

El CEC explicó que las comprobaciones "abarcaron todos los centros de votación mencionados en las solicitudes" y reiteró que "el informe del operativo no reveló anomalías ni hallazgos que sugirieran una vulneración de la integridad del proceso electoral o una alteración de los resultados".

Asimismo, detalló que "los resultados electorales serán presentados hoy al presidente del Estado y publicados formalmente", tras una revisión de las actas en más de 9.000 colegios electorales, cerca del 75% del total, y un "examen exhaustivo" del material y la documentación electoral, incluidas las papeletas y los listados de votantes.

Según el organismo, estas tareas se han desarrollado durante los últimos seis días, "en turnos de mañana y tarde", con la finalidad de "garantizar que los resultados contabilizados y registrados reflejen con precisión la voluntad de los votantes, reafirmando el compromiso con la transparencia y la confianza pública".

El presidente del CEC, Noam Sohlberg, destacó que durante este proceso "se examinó de forma minuciosa un número sin precedentes de mesas de votación" y añadió que "el alcance y precisión del operativo dan fe del firme compromiso del CEC con garantizar que se refleja la voluntad de los votantes con la mayor precisión posible".

Por su parte, el director general interino, Denn Livne, insistió en que "cada consulta presentada por los partidos, las listas de candidatos y la población fue examinada en detalle", y recalcó que la revisión ha concluido y se presentarán al público "unos resultados minuciosamente examinados que reflejan fielmente su decisión en las urnas".

Tras ello, el presidium del CEC dio luz verde a los resultados electorales. En esa votación interna, los delegados de Yesh Atid y Azul y Blanco respaldaron la aprobación, mientras que los representantes de Likud y Shas optaron por abstenerse, lo que obligó a Sohlberg a emitir el voto decisivo para su ratificación, según informó el diario "The Times of Israel".

Este órgano está compuesto por cinco miembros —Sohlberg y cuatro representantes de las principales facciones de la actual Knesset— y, una vez superado este trámite, los datos se remitirán a un comité más amplio con presencia de otras fuerzas políticas, cuyas deliberaciones suelen tener un carácter principalmente simbólico.

El procedimiento entra así en su recta final en un contexto marcado por las maniobras del Likud del primer ministro, Benjamin Netanyahu, y sus aliados de coalición, que han intentado retrasar la validación oficial de los resultados alegando supuestas irregularidades y fraude, acusaciones que no han sido confirmadas ni respaldadas por la investigación del CEC.

A continuación, el organismo entregará las cifras definitivas al presidente de Israel, Isaac Herzog, que debe iniciar este mismo miércoles las consultas con los líderes de las distintas formaciones para decidir a quién encarga la tarea de formar el próximo Gobierno. El escenario parlamentario es complejo, ya que ninguno de los dos grandes bloques dispone de mayoría propia.

El recuento otorgó la primera posición al Likud, con 27 escaños, seguido del partido opositor de Gadi Eisenkot, Yashar, con 21. Sin embargo, al no alcanzar ningún bloque el umbral de 61 asientos, las posibilidades pasan por un entendimiento con los partidos árabes —que suman 19 diputados— o por un pacto de derechas que deje fuera a las formaciones ultraortodoxas.