La ONU avisa: 7,8 millones de personas afrontan inseguridad alimentaria severa en Sudán del Sur

La ONU advierte de que más de la mitad de la población de Sudán del Sur afronta hambre aguda y riesgo real de hambruna en varios condados.

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Una mujer transporta agua en los alrededores de la capital de Sudán del Sur, Yuba (archivo) Michael Kappeler/dpa

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Naciones Unidas ha alertado de que el empeoramiento de la crisis de hambre en Sudán del Sur empuja a 7,8 millones de personas a niveles de inseguridad alimentaria grave durante el segundo trimestre del año, más de la mitad de la población del país. Según los últimos datos de la Integrada de la Seguridad Alimentaria (CIF), 2,2 millones de menores padecen desnutrición aguda.

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) precisan que esta cifra representa el 56% de la población, situando al país entre los que registran las tasas más elevadas de inseguridad alimentaria aguda a escala mundial.

Los organismos detallan que, dentro de la población que se prevé en inseguridad alimentaria aguda, 73.300 personas se encuentran en situación de Catástrofe (Fase 5 de la CIF), el nivel más extremo, tras un incremento del 160% respecto a la proyección anterior. Además, 2,5 millones de personas están en emergencia (Fase 4) y 5,3 millones en crisis (Fase 3).

FAO, WFP y UNICEF subrayan que el agravamiento del conflicto armado, los desplazamientos masivos, la crisis económica, los impactos macroeconómicos y una producción agrícola muy por debajo de su potencial están reduciendo drásticamente el acceso a alimentos suficientes para una gran parte de la población del país africano.

Este deterioro se refleja con especial crudeza en el estado de Jonglei, donde cerca de 300.000 personas han sido desplazadas por la reciente ofensiva del Ejército de Sudán del Sur contra un grupo opositor, dejando a numerosas comunidades aisladas de la asistencia humanitaria. El encarecimiento de los alimentos agrava aún más la inseguridad alimentaria.

La desnutrición aguda se ve intensificada por las dificultades de acceso a servicios sanitarios y nutricionales, ya que muchos centros han resultado dañados o han tenido que cerrar a causa de la violencia. La falta de suministros y de financiación limita el acceso a tratamientos esenciales, mientras se registran brotes de cólera, malaria y sarampión.

En este contexto, las agencias de la ONU advierten de un riesgo real de hambruna en cuatro condados de los estados de Alto Nilo y Jonglei. La CIF prevé que once condados de estas dos regiones y del estado de Unidad alcancen niveles de desnutrición aguda correspondientes a la Fase 5 entre abril y junio.

Desnutrición infantil y riesgo de hambruna

En lo relativo a la infancia, las agencias señalan que 2,2 millones de niños y niñas de entre seis meses y cinco años sufren desnutrición aguda, 100.000 casos más que hace medio año. Hasta julio, se estima que 700.000 menores padecerán desnutrición aguda grave, la forma más letal.

Asimismo, alrededor de 1,2 millones de mujeres embarazadas y lactantes presentan desnutrición aguda, lo que incrementa de forma notable el riesgo tanto para las madres como para sus bebés.

“Ahora, más que nunca, no podemos permitirnos perder los avances logrados con tanto esfuerzo en los últimos años, especialmente cuando Sudán del Sur trabaja para fortalecer sus sistemas agroalimentarios y consolidar señales alentadoras de producción agrícola local”, ha señalado Rein Paulsen, director de la Oficina de Emergencias y Resiliencia de la FAO.

“Estos avances siguen siendo altamente vulnerables a los conflictos, la inseguridad y los impactos climáticos, precisamente los factores que impulsan la actual crisis alimentaria. Debemos actuar con urgencia y de forma colectiva para proteger los medios de vida, sostener la producción de alimentos y evitar que millones de personas caigan aún más en el hambre”, ha añadido.

En la misma línea, Ross Smith, director de Emergencias y Preparación del PMA, ha descrito “un aumento significativo del conflicto en Jonglei y Alto Nilo desde inicio de año, así como de bloqueos recurrentes en nuestros intentos de acceder a las personas en estas zonas”. “Actualmente nos encontramos en una carrera contrarreloj para acelerar y aumentar nuestras entregas a lugares remotos ante la previsión de una temporada de lluvias temprana”, ha indicado.

Smith ha insistido en que “nos preocupa profundamente la situación de muchas personas a las que quizá no podamos llegar debido a los desafíos persistentes. El conflicto está afectando especialmente a mujeres, niños y niñas. Estos niños son el futuro del país, pero sin apoyo urgente, ese futuro está en riesgo. Debemos actuar con rapidez y decisión para garantizar su supervivencia y bienestar”.

Por su parte, Lucia Elmi, directora de Emergencias de UNICEF, ha descrito “una espiral descendente, con 2,2 millones de niños y niñas que sufren desnutrición aguda y cerca de 700.000 de ellos en grave riesgo de morir por desnutrición aguda grave”. “Cada día de retraso en el acceso humanitario y en la entrega de suministros es un día en el que la vida y el futuro de un niño penden de un hilo”, ha advertido.

“Hacemos un llamamiento a todas las partes para que permitan un acceso seguro y oportuno a las zonas afectadas por el conflicto, incluidas aquellas con población desplazada, y para que se amplíen las intervenciones nutricionales. Debemos actuar ahora si queremos salvar la vida de los niños y las niñas”, ha concluido Elmi.

Las agencias reclaman, por último, un acceso humanitario “seguro, rápido y sin restricciones” a las áreas afectadas, además de financiación sostenida y protección para la población civil. Sin una respuesta rápida y de gran escala, advierten, la población de Sudán del Sur podría enfrentarse a una catástrofe humanitaria irreversible.