La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha advertido de que decenas de palestinos se han visto forzados a abandonar sus casas en Jericó después de que colonos israelíes ocuparan sus viviendas, en un contexto de creciente violencia en Cisjordania que ha alcanzado un récord de 377 ataques desde el arranque de la temporada de recogida de aceituna.
El portavoz de la Secretaría General de la ONU, Stéphane Dujarric, explicó en rueda de prensa que las ocupaciones más recientes han tenido lugar en Isteih, un barrio palestino situado en las inmediaciones de Jericó. Durante estas incursiones, los colonos usaron munición real, agredieron físicamente a los habitantes y lanzaron piedras, lo que obligó a numerosas familias a huir por miedo a nuevos episodios violentos.
Tras estos hechos, las fuerzas israelíes declararon la zona como “zona militar cerrada”, una medida que ha bloqueado el acceso de las organizaciones humanitarias a las personas desplazadas, impidiéndoles evaluar sus necesidades y ofrecerles un refugio adecuado.
Naciones Unidas sitúa este suceso dentro de un patrón de violencia sistemática contra los agricultores palestinos. De acuerdo con los datos difundidos por la organización, desde septiembre se han registrado 377 incidentes con víctimas o daños materiales, la cifra más elevada durante una campaña de aceituna desde que la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) empezó a recopilar información en 2006.
En el marco de estos ataques, al menos un palestino ha perdido la vida a manos de un colono, más de 200 han resultado heridos y más de 3.850 olivos han sido destruidos o dañados.
Dujarric subrayó que esta escalada de violencia, unida a las restricciones oficiales impuestas por Israel para acceder a las fincas, pone en peligro directo los medios de vida de entre 80.000 y 100.000 familias palestinas de toda Cisjordania que dependen económicamente de esta cosecha anual.
La ONU ha reiterado su condena a estos hechos y ha reclamado que se garantice un acceso seguro a las tierras agrícolas y que los autores de los ataques comparezcan ante la justicia y asuman sus responsabilidades.